Colección Voyeur

Martes 31 de Octubre de 2006
Venus: amor por accidente

A poco de ser entregada la primera obra, Tiziano remitió el Venus y Adonis, finalizado en 1554. Se me cruza por la imaginación cómo estaría el principito cachondo a esa altura de los acontecimientos, después de haber observado los sutiles detalles de aquella primera Dánae.
Ovidio cuenta en su obra que Cupido estaba practicando con su arco y sus mágicas flechas –se me ocurre en este momento que el angelote tenía una puntería que era una calamidad o, por el contrario, el muy pícaro la tenía y bien certera–, cuando una de esos dardos rozó “accidentalmente” a Venus que, como sabemos, es la diosa del amor.
De manera que, dada su condición, Venus no tardó en ponerse como loca con el joven cazador Adonis, que casualmente andaba por allí, lo que me lleva a sospechar sin más trámite que el joven puede haber “arreglado” con Cupido el sentido y la dirección de la flecha.
Siempre según el autor de Las Metamorfosis, el apuesto mancebo correspondió los requerimientos eróticos de la diosa, pero una vez terminado lo que suponemos debe haber sido un estupendo revolcón bajo el árbol y sobre la hierba, ésta estaba dispuesta a abandonarlo, no sin antes decirle –seguramente agradecida por la magnífica noche que había pasado–, que se cuidara mucho cuando se enfrentara con animales feroces.
Adonis no debió haberle dado mucha importancia a la advertencia, porque terminó ensartado en los colmillos de un jabalí. Eso le pasó por hacerse el guapo, quizás para deslumbrar a Venus con intención de volver a compartir otro refocilgue con la diosa.

Tiziano, como solía hacer, pintó una escena que no pertenece al relato de Ovidio, pues en la imagen Venus está de espaldas, en actitud de súplica tratando de impedir –sin conseguirlo, tal como quedaría demostrado–, que Adonis siguiera cazando con sus perros, quizás porque luego de haberlo conocido como amante debió haber considerado que sería un desperdicio que le pasara algo.
Opinan los que saben que esta imagen puede haber sido tomada por el maestro de la Fábula de Adonis, Hipomenes y Atlanta, escrita por Diego Hurtado de Mendoza y publicado en Venecia en 1553. En todo caso, el muchacho parece estar escuchando a Venus –quizás considerando la idea de hacer caso a lo que ésta le sugiere–, pero al mismo tiempo tironeado por las correas que sujetan a sus perros, que deben oler el hedor de la piara, y simbolizan la determinación de seguir cazando.
En este lienzo Tiziano representa el drama merced al desequilibro de los cuerpos y a las miradas que se encuentran, en esa Venus de espaldas, aún sentada y Adonis tironeado por los perros, mientras el pillastre de Cupido duerme el sueño de los justos luego de haber conseguido lo que quería (o lo que le habían encargado), simbolizando al mismo tiempo el relajamiento posterior a los arrebatos amorosos pasados durante toda la noche. Al mismo tiempo, Venus interpretada como estrella, en la aurora, representa al nuevo día, cuando Adonis –empecinado en mostrarse más osado, machito y valeroso–, terminará saliendo a cazar y a enfrentar al jabalí que le causaría la muerte. También este lienzo puede apreciarse en Madrid, en el Museo del Prado .

 
Publicado por Simon a las 05:00

Respuestas
Aún sin respuestas.

Tamaño de letra
Sindicación
Publicaciones
Publicidad
 
 
Categorías
Enlaces