Así quiero que me toques: atada.
Sin poder ejercer movimientos, sin poder más que dejarme, dejarme ser tu medio y tu fin, tu objeto, tu objetivo... tu instrumento y tu placer.
Así quiero que me uses: atada.
Incapaz de decir no, de rechazar, de cesar. Concentrada en ser tu puta, tu perra, tu ansia.
Quiero que te pierdas en mí, que fustigues mi deseo de ser yo la posesora y llegar a ser la poseída. Sin poder moverme, recibiéndote, mojándome, corriéndome por ti.
Así quiero que me mires: atada.

Sin poder quitar las cuerdas, sin poder zafarme lenta, sin querer hacerlo.
Atada, mi fantasía y la tuya: atada de pies y manos, con las piernas bien abiertas, para recibirte duro, salvaje, violento.
Sentir como me penetras mirándome con deseo. Sentir como me colocas a tu antojo, como quieras.
Atada.
Gritar que te amo, que me des más fuerte, que me llenes de tu leche caliente. Morderme los labios de rabia, de anhelos de besarte. Y que no lo hagas.
Atada, solo a ti, para ti y por ti.
Átame.