¿Y si al verte llegar a recogerme te miro a los ojos, con una sonrisa, como hago cada vez que te veo y nos saludamos como dos simples amigos?
¿Y si al llegar al coche rozas con tu mano mi pierna desnuda, y comienzas a acariciarme?
¿Y si no puedo resistirme a besarte?
¿Y si juntos emprendemos camino hacia el infierno, sin importarnos lo que digan los demás, ni siquiera lo que pensemos nosotros mismos?
¿Y si sólo nos entregamos al deseo que sentimos, y nos comemos no sólo con los ojos?

¿Y si lo hacemos ya en el ascensor, antes de llegar a la puerta del abismo?
Te desabrocho el pantalón, me retiro el tanga, te abrazo, y contra los botones me penetras como un loco mientras no nos besamos, eso no es besar, eso es devorar: lengua, dientes, labios...
¿Y si probamos todo lo que queremos probar juntos, primero yo, después tú, más tarde ambos a la vez?
Me muevo, te mueves, ahora déjame a mí; no, no te toques, lo haré yo, sigue, me gustas, me encantas, aprieta más ese nudo, cierra los ojos, muerde, lame, besa... te deseo más, ahora más fuerte, ahora, ahora, ahora ¡Sí! ¡Sí, sí, sí! ¡SÍ..!
¿Y si me ducho y te despido con un beso de amigo?
¿Y si de nuevo me acompañas... me abrazas... Y me dejas esperando que él venga a recogerme para pasar juntos una tarde de amor, la tarde de amor que vine a tener?
Podría ser...