Colección Voyeur

Lunes 18 de Diciembre de 2006
Sumisión total

Yo sé lo que siento
Yo sé lo que cortan después unos labios
Esos labios rojos y afilados
Fernando Delgadillo
“Hoy ten miedo de mí”

¡Ah! ¿Pensabas que era sólo un juego, eh? Seguramente creíste que bastaba con enfundarme este corsé de cuero negro adornado con argollas y cadenas, tomar el látigo en la mano y poner cara de perversa para sentirme tu Ama y Señora. O quizás imaginaste que yaciendo inerme debajo de mí y esposado, para más señas, te convertías automáticamente en mi esclavo. Pues, déjame aclararte que no es así.

Tú te ofreciste a mí. Aceptaste someterte a mi voluntad y lo hiciste sin la menor coerción de parte mía. Fue tu decisión personal y consciente, ¿recuerdas? ¡No! Entonces repasemos punto por punto del contrato de sumisión que firmaste para que así se te refresque la memoria. Te permito verme a los ojos mientras te hablo, esclavo.

Libremente asumiste la condición de esclavitud, entregándote a mí para ser adiestrado bajo mis órdenes. Manifestaste por escrito que perteneces por entero a mí en cuerpo, mente y alma. Sabes que te humillaré, que te usaré y abusaré según se me antoje. Recuerda que tengo el privilegio de cederte y compartirte con otras personas porque puedo disponer de ti y de tu cuerpo como quiera, ya que tu único fin es procurarme placer.

No necesito señalarte que te está prohibido mirarme directamente a los ojos, porque hace escasos segundos te di permiso de hacerlo y lo tienes bien presente. Sin embargo, no has cumplido con tu deber de permanecer callado en mi presencia, de responder solamente si yo te pregunto algo y de dirigirte a mí siempre como “mi Ama” o “mi Señora”. Espero que esta situación se solvente lo más pronto posible. De no ser así me veré en la necesidad de castigarte, por tu propio bien.

Consentiste en ser atado, esposado, vendado y amordazado, porque sabes que todo ello forma parte de tu adiestramiento para convertirte en el mejor de mis esclavos. Debes satisfacer todos mis requerimientos y cumplir hasta la más mínima de mis órdenes sin resistirte ni negarte a mi dominio, adorarme a casa instante como tu diosa y manifestarme a través de tus acciones el gusto que te produce el hecho de servirme.

Sí, ya sé que establecimos límites y esos los respetaré a cabalidad. ¿Ves esta pequeña marca sobre mi seno izquierdo? Como tú, yo también fui esclava un día, mucho tiempo atrás. En ese entonces tuve un Amo que me adiestró y lo hizo tan bien que merecí esta marca. Pero luego me di cuenta de que prefería dominar y ahora yo soy Ama y Señora. Entrégame tu cuerpo como ofrenda, deja que controle tu mente y permíteme que me apodere de tu alma para que conozcas la verdadera libertad: aceptar y vivir tu esencia de sumiso.

 
Publicado por Anamar a las 05:00

Respuestas
03 Noviembre 2008 - 21:00
Enviar un emailmojado
Exoresa totalmente mis sentimientos sobre la sumision aunque no los tengo muy claros porque soy nuevo en la sumision y me llama mucho la atencion este sentimiento supongo se coregirá si alguien te enseña, necesito que me enseñen.

Tamaño de letra
Sindicación
Publicaciones
Publicidad
 
 
Categorías
Enlaces