Colección Voyeur

Domingo 31 de Diciembre de 2006
Mis doce uvas

A pesar de mis reiteradas ausencias durante el año que hoy termina, por alguna razón que desconozco El Gran Cabronazo me ha pedido que sea yo quien escriba este último post del 2006 que ya está entregando el macuto y a punto de marcharse. Ese pedido, hay que decirlo, me honra.

En la mayoría de los hogares de mi tierra, en una noche como esta, se renueva el rito de las doce uvas pasas, que hay que ir zampándose a medida que se cantan los segundos finales del año que se va y con cada uva, pedir un deseo. A falta de uvas pasas, se puede hacer con las otras, vale. Lo importante es la fuerza del anhelo que se le pone al rito.

 

Por mi parte, quiero que sepáis que esta noche, cuando comience la cuenta, empezaré a llenarme la boca con uvas y a cada una, uno de estos deseos:

Pediré Paz para este mundo, porque la locura de los poderosos ha desatado demasiadas guerras y hemos sido testigos de tantos horrores y tragedias que, a decir verdad , la necesitamos.

Seguiré con la Salud para todos, porque si la perdemos, nos asalta la sensación que nuestra existencia trastabilla y pierde todo sentido.

A continuación, pediré Trabajo, para que todos podamos ganarnos la vida dignamente en estos tiempos que corren en los cuales el esfuerzo, la creatividad y la generosidad parecen haber quedado relegados por la especulación, la rapiña y la codicia. Y para ser consecuente, mi próxima uva será para que la Prosperidad golpee a nuestra  puerta para concretar esos sueños que todos anhelamos hacer realidad.

No me olvidaré de pedir Solidaridad, para mí misma y para todos vosotros, a ver si resulta cierto que poniendo un piquitín cada uno, podemos hacer más digno nuestro paso por este mundo en el cual, de pronto, todos parecen mirar para otro lado al momento de echarle una mano a un semejante.

Una uva por Confianza y otra por Respeto , que buena falta que nos hacen para convivir con quienes nos rodean. Por eso después pediré por Libertad, que hay demasiados seres humanos que sólo conocen la opresión, desde el más humilde al más encumbrado y da lo mismo que vivan en un país subdesarrollado o en el tan ambicionado “primer mundo”, que deja mucho que desear, vamos.

Las tres que siguen serán para pedir Comprensión, Amor, y Ternura, que al respecto escucho a diario mucho ruido, pero al cabo no veo tantas nueces.

Y la última la reservo para pedir Pasión. Sí, Pasión de la buena, de la que no abunda, de esa que no sólo nos lleva a entregarnos a quien nos ama con cuerpo y alma, sino que en lo esencial sirve para gozar cada instante de nuestra existencia como si fuera el último. Para vivir la vida y no discurrir por ella, ya veis.

Esos deseos, que acompañarán a cada uva, los compartiré con mis seres queridos, con mis compañeros de los primeros tiempos: Silvia, Simón, Anamar, y El Gran Cabronazo; y con los nuevos que se han incorporado, mis compatriotas Lucía Brassi, Amanda y Pablo Sorel. Y que conste que llevo tanto tiempo ya en este generoso país, que también me siento en parte una argentina más. No me olvido de Guadalupe, de la otra Lucía y de todos quienes colaboraron esporádicamente o trabajan en el anonimato. Como tampoco me olvido del Jefe Máximo, que hace posible que sigamos aquí, desde hace dos años.

Claro que también compartiré mis uvas y mis deseos con vosotros, queridos lectores. ¿Cómo no hacerlo? Que si no fuera porque estáis aquí día a día, este lugarcito nuestro de la blogsfera, no tendría razón de existir.

Y con todos y para todos, cuando haya terminado con mis doce uvas, levantaré mi copa y brindaré por un ¡FELIZ AÑO NUEVO!

Besitos para todos.

Monse

 

 
Publicado por Monserrat a las 05:00

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