No importa que hoy no estés aquí, conmigo, empapando mi cama con tu sudor.
No importa, porque aún, así, estando tú tan lejos, puedo beber de tus labios, de tu piel, con sólo un suspiro al otro lado del teléfono.
No hace falta que digas nada, mis pezones cobran vida propia al escuchar tu voz, toda mi piel se eriza tan solo de sentirte al otro lado.
Y cuando hablas... hablas de lo que nos gusta, de lo que vas a hacerme, de lo que harías si estuvieras aquí.
Me ordenas, te obedezco, cruzo mis piernas, humedezco mis labios, cierro los ojos.
Sólo existes tú, solo existo yo, sólo existimos. Y existimos para bebernos, aunque estemos lejos.
Bebo tus palabras, y con tus palabras me empapo.
Bebo tus suspiros, y con tus suspiros me excito.

Te imagino entre mis piernas.
Te imagino sobre mis pechos.
Te imagino recostado en mi espalda, empujando.
No importa que no estés, puedo sentir tus embestidas.
No importa que no duermas a mi lado, porque siento tu polla dentro de mí.
Alternando de un agujero a otro, para darme más placer.
No hace falta que te muevas, yo me muevo por ti.
Y cuando ya no podemos más... suspiramos al unísono, y eso sólo significa una cosa:
Somos uno.