Basada en un crimen real ocurrido en la década de 1940, Brian de Palma –director de éxitos tales como “El Precio del Poder”, “Carrie” y “Los Intocables”–, dirigió este film adaptando la novela del mismo nombre escrita por James Ellroy, uno de los mejores escritores estadounidenses de policiales negros autor de “L.A. Confidential”, también llevado a la pantalla y que es una de las mejores interpretaciones de Kim Bassinger.
Desde joven Ellroy se obsesionó a tal punto con este hecho real, que terminó escribiendo en forma novelada su propia versión. Una historia que por momentos puede estremecer y provocar que se nos erice el vello en el cuerpo porque es un hecho histórico, pese a que cuando llega el final, y antes de los créditos, aparezca una leyenda que aclare que algunos personajes y situaciones son ficticios y fueron incorporados para dar más fuerza a la trama.

Vamos a los hechos: en 1947 un crimen atroz espantó a la sociedad de los Estados Unidos. Una joven de 22 años llegó a Hollywood con la pretensión de ser actriz. En esa época, muchas jovencitas como ella llegaban a California con el mismo sueño: entrar a trabajar en el cine. Betty –interpretada por la hermosísima Hilary Swank–, empieza a ser conocida en el ambiente como “La Dalia Negra” por su cabellera de color negro azabache, hasta que es hallada muerta, brutalmente mutilada.
Dos detectives de la policía de Los Angeles –ex boxeadores ambos–, serán los encargados de investigar el crimen en el tenebroso mundo de avaricia, pornografía y corrupción de la época. A tal punto se involucran con el caso que uno de ellos (interpretado por Josh Hartnet) se obsesionará casi hasta el límite de la locura.

Utilizando la vertiginosa técnica de diálogos rápidos y sustanciosos y mucha acción, Brian de Palma no sólo pretende develar para el espectador el misterio de quién cometió el crimen sino que pretende ir más allá, hurgando en la mente del ser humano, buscando encontrar respuestas al interrogante de hasta dónde puede llegar un ser humano con sus reacciones; en un mundo de apariencia ideal, que oculta la peor cara del amor, el erotismo y el sexo, y en el que subyace la perversión, la locura, la homosexualidad y la corrupción.
De Palma tiene el genio de los mejores profesionales del cine americano para despertar sensaciones en el espectador, por lo que consigue conmover hasta con algunas pinceladas de humor insertadas con buen tino en el marco sórdido del brutal asesinato, aún pagando el precio que la película se torne, por momentos, confusa.
Destacan las actuaciones de Josh Hartnet con una muy buena interpretación del detective, así como descolla Hilary Swank –acreedora de dos premios de la Academia–, en el papel de la femme fatale y Scarlett Johansson, que luce un vestuario estupendo pero que debería haber ensayado más.
Una puesta en escena que se caracteriza por la estupenda ambientación de época, un vestuario cuidado hasta los relojes de pulsera que usan los actores y una banda musical ad hoc, elegida con profesionalismo y buen tino. Todos elementos que logran recrear todo el glamour de la Costa Oeste e los años 40, la década de la prosperidad de la posguerra, del baby boom y de la expansión de Hollywood. Con toques maestros de erotismo, me pareció una película digna de verse.