Colección Voyeur

Martes 23 de Enero de 2007
Los Borgia, la película

Del clan Borgia, sus enemigos lo dijeron todo, y pusieron especial énfasis en conseguir la imagen de una familia caracterizada por la doble moral y los negocios: que si el Papa se acostaba con su hija, que si ella y su hermano César eran amantes incestuosos. Vamos, que eran tiempos difíciles en los cuales la virtud entre las clases dominante eran más declamadas que practicadas.. “No confundas matrimonio con amor”, es una de las frases que recuerdo, y que da la imagen interesada y libertina de este clan de origen valenciano que estuvo a un paso de someter y unificar a Italia, pese a lo que digan las leyendas negras de excesos por parte del Papa Borgia, conocido como Alejandro VI, que parece haber tenido una preferencia especial por las jovencitas muy jovencitas, aunque no vacilaba en mandar a detener, torturar y ejecutar a unos cuantos cardenales cachondos acusados precisamente de lo mismo que él hacía. Venga, que se trata del famoso aforismo “haz lo que yo digo pero no lo que yo hago”.

Este filme de Antonio Hernández es fuerte y por momentos morboso, en el cual el director insinúa pero no asegura nada con las imágenes. Por ejemplo cuando César Borgia y su hermana Lucrecia –¿fue una hábil envenenadora en verdad? ¿O es que la hicieron cargar con el mochuelo después de muerta?– se besan en la boca. El director muestra ese beso de amantes y no de hermanos, y que el espectador, en su butaca, saque las conclusiones que crea más apropiadas.

En todo caso el filme producido por Antena 3 muestra la cara más despiadada del nepotismo y la ambición dentro de una familia y dentro del Vaticano. Esta recreación del ascenso de la familia de sangre española en la Roma del Renacimiento resulta, en su mayor parte, una película entretenida aunque irregular, con un elenco de actores españoles entre los cuales los principales son: Lluis Homar, en el papel de Rodrigo Borgia; Sergio Muñiz, interpretando a Juan Borgia; Sergio Peris-Mencheta como César; María Valverde en el rol de Lucrecia y el Jofré Borgia a cargo de Eloy Azorín; acompañados de un nutrido elenco donde no todos los actores están al mismo nivel.

La ambientación y el vestuario de esos tiempos –fines del siglo XV y principios del XVI–, merece una mención especial por lo cuidada hasta el detalle, ya que consigue recrear todo el oropel, el lujo, la ostentación y el colorido de los interiores del palacio papal.  Por otra parte la especial preferencia del director Antonio Hernández por una cámara que se mueva rápida y con movimientos variados, consigue darle vida al filme, aunque esa dinámica no se mantenga durante todo el tiempo.

Para decirlo con todas las letras, “Los Borgia” resulta una producción en general entretenida, digna de ver, que pese a tratar temas fuerte no cae en el cliché del morbo histórico, con una banda sonora tan variada y pomposa como debía ser el protocolo en el Vaticano por esas épocas, y que en algunos momentos llega a ser emotiva. Es una película entretenida en general, digna de ver y que no cae en la tentación de la pornografía. La banda sonora es variada, pomposa y en ocasiones emotiva: todo un acierto.

Una excepción: Diego Martín, en el papel de Perotto, el amante de Lucrecia, ofende al público con sus ademanes y gestos poco creíbles, y hasta consigue estropear –para mi gusto–, aquellas escenas de amor donde la seriedad y la dignidad del personaje, deberían estar al nivel con el romanticismo y la seducción. Bueno, vamos, se puede ver, que no todo tiene por qué ser perfecto.

 
Publicado por Monserrat a las 05:00

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