Me retas a llenarte de lo que sé que quieres, pones cara de traviesa y a la vez de niña buena. Me atraviesas con tus ojos, con tus manos me envenenas...
¡Descarada!
No es el momento, no es el lugar, pero sigues con tus ojos clavados, sin parar... te vas a quemar con fuego, y sé que aún quieres más...
¡Descarada!

No lo aguanto, ven conmigo, buscaremos un lugar por el camino... y esta noche tu descaro se verá recompensado.
No dices nada, descarada, sólo chupas, sólo lames... y disfrutas ¿eh, niñita?
Dale más fuerte mi reina, que no voy a aguantar más, y voy a llenarte entera... ya verás, ya verás...
¡Descarada!
Foto: Cortesía y © Chris Henry