Colección Voyeur

Viernes 09 de Febrero de 2007
Bueno

Existen hombres que manejan sus inseguridades con humildad. Asumen sus errores, limitaciones y pequeñas fatalidades con entereza.

Te hablan de su pasado sin matices, en llano. No esperan que les comprendas ni les compadezcas, esperan que les escuches y regalarte así un pedazo de ellos, como si eso fuera no tanto un regalo, como un don: se dan, sí, hacen eso, donarte algo de sus recuerdos.

Cuando te besan no temen consecuencias ni largas conversaciones… sólo besan.
Y en su pragmatismo, dicen cosas que no pueden doler: todo tiene un sentido y una justificación puramente normal.
Hay hombres que se comprometen consigo mismos y no buscan comprometerte.

Te hacen el amor hablando y preguntando, con un leve sentimiento de inocencia o ingenuidad: no saben utilizar palabras violentas, ni soeces porque no saben si eso es bueno o malo. Buscan experimentarte al ritmo de sus orgasmos, reteniéndolos por ti creyendo que es lo justo.

Tienen ese alto sentido de la justicia sexual: es un toma y daca. Dar placer y recibirlo, reírse después de tocar el cielo, besar y abrazar, dormir a tu lado dándote el calor del cariño, sin hora en el reloj.

Hay hombres que no son todavía hombres pero dejaron de ser niños. Luchan por una felicidad que no saben aun si quieren encontrar y esperan aun que la vida les sorprenda. Viejos Peter Pan que aun sonríen.

Amigos y amantes… amigos con los suyos, amantes contigo, te llevan a compartirte aunque no te conozcan lo suficiente: te comparten con sus amigos y dejan que tú les sorprendas a ellos y preguntan siempre “¿Estás bien, estás a gusto?” y lo hacen cuando te traen un tierno desayuno a la cama y lo hacen cuando te arropan a su lado.

Hombres que se quedan mudos cuando te atreves a decirles “Me encantas, ¿lo sabes?” y en lugar de huir o correr contigo, contestan “Joder, me gusta cuando me dices esas cosas, pero me quedo cortado, no sé qué decir.”

Y te ríes y te sientes normal, y querida y deseada y protegida y sientes que tienes tu espacio y sus caricias son constantes y ya sabes que no es sólo porque necesitan darte ese cariño, sino porque esperan el mismo cariño de ti.

Afecto, abrazos, confesiones, descubrimientos.
Noches de embrujo, días de ensueño, todo llano, fantásticamente normal, y empieza a ser excepcional por ser tan simple, tan fácil: no hay nada complicado, todo es perfecto sin ser explosivo pero al corazón a veces se le llega también con la sonrisa, sólo eso, sonrisa.

Hay hombres buenos.
Y acabo de volver de un fin de semana, para descubrir que a uno de ellos.

Foto: Cortesía & © by Dominique Lefort

 
Publicado por Amanda a las 05:00

Respuestas
09 Febrero 2007 - 09:38
Enviar un emailmaruchi
SÉ QUE LOS HAY.IGUAL QUE EXISTEN LAS COINCIDENCIAS,EL PLACER COMPARTIDO.LOS ANGELES,LOS ESTADOS ALTERADOS,LOS MOMENTOS DE AUTENTICA FELICIDAD...HABRÁ QUE SEGUIR BUSCANDO.ME HA GUSTADO MUCHO
09 Febrero 2007 - 21:12
Graciela
Me gustó muchísimo, el tono, la sensualidad, la bondad que muestra un sexo re-cálido. Cecso asi también se escribe. Al decirlo cambia la saliva en la boca. Beso, para vos, Anamar. Me gusta así no tan explísito. ¿Será en todo? jajaja
09 Febrero 2007 - 21:16
Graciela
Perdón Amanda, para vos el beso!

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