Como llevo varios días masturbándome el cerebro en busca de un resolutivo final que no llega por más que le dé al tema, he decidido que, ya puestos, me hago una paja de las de verdad.
Y es que veo cierta tendencia en la blogesfera por hablar de onanismos variados.
Follamos poco, queridos.
Me incluyo.
Yo follo poquísimo.
Otra cosa es que folle con distintos hombres.
Pero para mí, que me gusta más el sexo que a un tonto un lápiz, reducir mi sexualidad a encuentros con Cristóbal y la más reciente variante de encuentros con Nico, ambos distantes de mi ciudad en número casi idéntico de kilómetros, es, cuanto menos, desconsolador.
Y hablando de consoladores, ¿por qué cojones no los hacen en un tamaño estándar?
¿Es que una, para darse una alegría, tiene que meterse un trabuco de dos por dos en durísimo metal o en poliéster en forma de polla inhumana?
Vamos a ver, ¿no hemos quedado en que la media nacional es de 13 cm por pene? Pues ¿a qué coño de inventor con complejo de inferioridad le dio por fabricar consoladores de treinta centímetros?
Una se va al sex shop toda contenta, dispuesta a encontrar un compañero que no diga ni mú y se dedique a su clítoris en lugar de meterla con ímpetu de Conan el Bárbaro, y lo único que encuentra son pollas de plástico que ni Nacho Vidal ni Nico ni ná.
Pero, claro, si para darte un gustito, te da por echarte una sesión de DVD, ¡prepárate! Disponte a ver a tíos feísimos con bigote y barriga follándose a tías que cuando las ves ni te excitas ni nada, lo que te da es por llamar a información y pedir que te pongan con la chica en cuestión y te dé el teléfono de su cirujano plástico.
Estás allí con tus consoladores de camionero y de pronto ves una rubia espectacular haciendo “Uh, uh, ah, ah” y tú te miras las tetas y las tuyas cuelgan y esas ni se mueven por mucho que el bigotudo le dé embestidas de toro bravo. Te entran todos los complejos del mundo.

¿Por qué no harán pelis con tíos guapísimas y tiparracas horrendas? Porque esa tontería de que esperamos a que se casen y tal es una memez: lo que esperamos es que el tío cuando se la esté follando de pronto se gire y diga: “uff, qué delgadita estás, reina… a mí lo que me pone son las mujeres normales, de verdad, con celulitis y barriguita, y que no griten tanto, ¡leche! Que me dejas sordo.”
Pero a nadie se le ha ocurrido filmar algo así.
Total, te vas a la sección de “only men” a ver si te aparece una revista con Keanu Reeves erecto y lo que te encuentras es a unos tiarrones impresionantes, guapísimos, espectaculares… ¡a los que les importas una mierda porque ellos lo que quieren es follarse también a Keanu Reeves!
Así que te vas a casa frustradísima pensando que tú no puedes competir con el gay depilado.
Con todo el calentón.
Enciendes el PC, vamos a buscar un Chat calentito… ¿Calentito? Aquello parece una retahíla de babosos que te entran con “Hola coñito, echamos un polvete” que ni imaginación le ponen al tema. ¿Podría algún cachondo de la red empezar la conversación con algo así como “Hola, preciosa, ¿me dejas seducirte hasta que todos los poros de tu piel se estremezcan con mis palabras?”. Pues no, te jodes. Todos son toscos, o tontos, o encefalogramas planos de los de verdad.
¿Y esa manía de encenderte la CAM a las primeras de cambio? Jodido, me gusta imaginar que eres Keanu Reeves, no un tío calvo con una camiseta de promoción de J&B . Te has cargado la magia poniéndome tu cara de salido.
Luego os quejáis de que las mujeres nos masturbamos poco. ¡Si es que así no se puede!
Yo quiero excitarme, subir mi líbido hasta el límite, sentir pasión y deseo, tomar mi mano, acompasarla sobre mis pechos, bajar lentamente hasta mi sexo, notarlo húmedo y ansioso, moverme imaginando a Keanu haciéndome el amor a horcajadas, y llegar al placer abandonándome a todo.
Y eso, si eres mujer, o tienes mucha imaginación y muy buena sintonía con tu deseo, o te las tendrás que arreglar con el dvd del bigotudo y la top model, el vibra tamaño xxxl, y un Chat mal llevado por un idiota.
Es lo que tiene el onanismo: que es de género masculino.