Colección Voyeur

Martes 20 de Febrero de 2007
Insatisfacción

Ayer mantuve una conversación con mi ex novio, Enrique. Había estado echándole de menos algo, y de la misma manera que él tiene la costumbre de llamarme cuando me recuerda, tomé mi móvil y decidí marcar su número.

Tras media hora de conversación banal, me dice que se siente "insatisfecho" en su relación actual. Conozco a su novia: guapísima, discreta, un pelín celosa, joven y entusiasta. No podría desear nadie mejor para mi ex. Así que no entiendo de qué me habla y pregunto: "¿ocurre algo?" y me dice: "No sé... es por el sexo. Es muy fría, casi nunca tiene ganas y yo me paso los días matándome a pajas. Joder, ¡tengo suerte si lo hacemos una vez cada dos semanas! Y no lo entiendo. Le pregunto qué ocurre, si ya no me quiere. Y ella dice que claro que me quiere, que nos vamos a casar y tendremos niños, pero que sus necesidades sexuales son diferentes a las mías".

Pues... ¡qué desperdicio, bonita! Porque no conozco ni conoceré amante más complaciente y exquisito que Enrique. Porque Enrique nunca hacía el amor, hacía arte. Se entregaba en cada acto, buscando con ternura y cariño, el placer y la comunicación de sus sentimientos. Besaba mi cuerpo sin prisas, sonriéndome y acariciando mi cabello, pidiéndome que le dejara disfrutar de mis sensaciones, aprisionándome en fantasías limpias y sensuales, preguntando siempre, imponiendo nunca, dándose y dejándose entre mis brazos.

Y todo lo acompasaba con un sexo fabuloso, con técnicas que no sé de dónde salían, recreándose en mis rincones con tanta pasión, que me provocaba orgasmos que me hacían llorar. Era sensible y sereno, preguntaba sin cesar: "¿qué te apetece, preciosa?" y proponía juegos divertidos con los que nos reíamos como críos, desde comer helado directamente sobre mis pezones, hasta irnos juntos a un sex shop a no comprar nada, tomados de la mano, y partiéndonos de la risa con los cacharritos que habían.

Y era insaciable. Siempre dispuesto. Siempre con una mirada pícara que compartir, sin necesidad de palabras obscenas, ni borderías agresivas. Todo eran caricias y amor, fantasías sensibles... afeitarme enterita con una bossa nova de fondo sin decir nada, sólo mirándome... observarme durante media hora desnuda diciéndome "¡qué bonita eres!"... enseñarme a tocarle como si estuviera en una clase de la facultad, corrigiéndome con delicadeza ("eso es perfecto, preciosa mía... pero si tocas un poquito más arriba me llevarás al cielo")... atarme suave las muñecas a la cama pidiéndome que no diga nada, sólo gima... Y todo finalizaba siempre con un "te amo", abrazado a mí, recordándome lo hermoso que era estar enamorado de mí y lo bellísimo que era hacer el amor conmigo.

Me gusta hacer el amor con Cristóbal, porque hago el amor con la persona de la que estoy enamorada. Pero a veces echo de menos ese sexo tan brutalmente sexy de Enrique.

Y su novia desperdiciando eso... ¿qué coño les pasa a algunas mujeres?

Foto: Cortesía y © Elen

 
Publicado por Amanda a las 05:00

Respuestas
22 Febrero 2007 - 21:43
Enviar un emailANGEL...
GENIA................LLLLLLLLLL UN ABRAZO DE OTRA AMANTE, ANGEL....

Tamaño de letra
Sindicación
Publicaciones
Publicidad
 
 
Categorías
Enlaces