Colección Voyeur

Jueves 15 de Febrero de 2007
El deseo tirano

La quiero cerca. Fue lo primero que pensé cuando la reconocí bailando, entre el bullicio oscuro y humeante. Ahí estaba, como siempre, y yo sabía que no podría resistirme, una noche más. Me acerqué a saludarla sin mucho énfasis. Ella suspiró hondo y me dejó alejarme. Después fueron sonrisas amargas, como fingiéndose a sí mismas,  y miradas cómplices a medio camino entre el interrogante y el disimulo, y por fin palabras que no dicen nada pero lo esconden todo.

Ahora camina a mi lado, mientras en el aire flota todavía el eco del primer beso, parados en un semáforo. Tiene la mirada perdida, una mueca conocida en los labios, se diría que aún lo saborea. Me pregunto si yo también pondré esa cara después de besarla. Me abalanzo sobre ella y la empujo contra la pared. Su lengua es cálida, en contraste con los labios fríos por el relente. Aprieto su cuerpo fuerte en el abrazo y la siento gemir callada. Mis manos bajan por su cintura y sus caderas hasta aferrar las nalgas. Me deja hacer e incluso me busca la entrepierna con el muslo. Pero la noto inquietarse cuando mis manos se meten por debajo de su falda. Susurra algo, sólo llego a entender “aquí no”. Y su resistencia me excita hasta que me separo un poco de ella y consigo encajar mi mano entre sus ingles. Mi otro brazo la rodea por la espalda, asiéndola con fuerza, y con el peso de mi cuerpo la empujo contra la pared, resistiendo sus intentos por librarse. Y sigo besando los labios que murmuran y se quejan, hasta que decido romper la tensión y la dejo.

–No empieces... aquí no...

Me mira desconfiada, mientras recoloca y se acomoda la falda y comprueba rápidamente la soledad de la calle. Yo, mientras tanto, paso el pulgar por la yema de los dedos, sintiendo la humedad que se han llevado consigo. Es el momento clave, cuando he de saber si me mandará a paseo o si será mía. Y a pesar de su disgusto ha decidido seguir adelante, como siempre. Ha aceptado el morbo de mi juego. Ya no tendrá más respiros.

Por el camino, siempre en silencio, la he dejado en paz. Tal vez por eso mi brusquedad la ha sorprendido cuando, nada más cerrar la puerta de mi piso, le he ordenado que me la chupe. Porque ella se ha dado cuenta enseguida de que no es una petición, ni una sugerencia, ni mucho menos una broma. Y me mira con una mezcla de falsa sorpresa y desazón, mientras yo la contemplo en silencio abriéndome ya la bragueta, hasta que pasados unos segundos acepta el órdago y se arrodilla. O tal vez su sorpresa no fuera falsa, y realmente cada noche que viene conmigo confiara en que las cosas van a ser distintas. Pero apenas empieza la hago levantarse y le ordeno que se quite la ropa, quiero que lo haga desnuda. Y así lo hace. Se abraza a mis piernas dejándome sentir el tacto de sus pezones en mis muslos.

Un rato después, la levanto, la tomo entre mis brazos y la llevo al dormitorio. Al arrojarla sobre la cama, ella separa las piernas y trata de alcanzarme con los brazos, queriendo recibirme,  pero yo le doy la vuelta y la obligo a hacerlo a cuatro patas. Ése es el juego: siempre lo que yo quiero. Y lo que yo quiero no puede coincidir con lo que quiere ella. Cuando he terminado me separo de ella y la dejo derrumbarse, exhausta, dolorida y con la respiración aún estremecida por el orgasmo. Yo me tiendo a su lado, y deslizo mi mano hasta su entrepierna caliente, hundiendo los dedos en lo mojado e ignorando sus protestas.

Se ha dormido hace un minuto. Escucho el compás lento de su respiración mientras en su espalda veo brillar todavía las gotitas de sudor que revelan la intensa noche pasada. Por la ventana empieza a colarse la luz del amanecer. Me siento cansado y dolorido yo también, pero no quiero quedarme dormido. No quiero perderme en el vacío del sueño y que al despertar ya no esté. Necesito sentirla un poco más, imaginar que no se irá nunca. Cuando ella despierte será mi momento de descanso, cuando la dejaré marchar por no decirle que la necesito. Nunca es bueno reconocer que uno está a merced de alguien...

Foto: Cortesía & © by Andrzei Kulka

 
Publicado por Pablo a las 05:00

Respuestas
19 Febrero 2007 - 21:16
Enviar un emailLuis
Es bueno tu escrito, espero verte pronto...
19 Febrero 2007 - 22:19
Enviar un emailANGEL...
PABLO SIGO CADA UNO DE TUS ESCRITOS... ME ENCANTA TU FORMA... UN BESO

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