Yo sigo manteniendo contacto con Magalie a pesar de lo que pasó. Cuando Pierre y ella se fueron a vivir juntos, odié tanto a Magalie que pensé que pasaría toda mi vida deseándole una desgracia.
Magalie y yo nos conocimos en el Lycée, cuando teníamos catorce años. Ella es mucho más guapa que yo, es la típica chica guapa y con éxito, siempre tiene todo lo que quiere, y además es inteligente y una excelente profesional.
A Magalie le he conocido tantos novios que me es imposible recordarlos. Yo en cambio soy más normal, aunque tampoco estoy mal, pero lo cierto es que mi gran éxito fue Pierre que sin duda era el hombre más divertido, guapo, sexy e inteligente que ninguna de las dos había conocido.
Magalie tiene una fuerte personalidad pero conmigo siempre ha sido como una hermana mayor: protectora y buena. Hemos hecho muchísimas cosas juntas, desde nuestras primeras salidas a discotecas, hasta acompañarnos en nuestros pequeños dramas, como cuando ella perdió a su padre en un accidente de coche hace cinco años.
Estábamos tan unidas que era habitual que ella durmiera en mi apartamento o yo durmiera en el suyo, aunque las dos viviéramos con dos hombres, Pierre y Didier.
Lo peor que le ha pasado a mi amiga es precisamente Didier, que era un cabrón. Pero un cabrón de verdad. Didier y ella se conocieron poco después de que yo conociera a Pierre y se fueron a vivir juntos enseguida, y entre otras cosas, Didier la obligó a abortar cuando se quedó encinta a los veintidós años.
Él tenía veinte años más que ella y era divorciado, con mucho dinero, pero un auténtico psicópata. A ella la trataba a patadas y yo creo que Magalie cambió muchísimo desde que empezó a vivir con él, hasta el punto que se engordó, se deprimió y dejó de ser la niña más guapa del mundo.

Pero fue valiente y fuerte, y envió a la mierda a Didier y encima le sacó el piso que tenían frente a La Sorbonne, un magnífico apartamento de cien metros cuadrados con dos baños completos y parquet.
Entonces Magalie adelgazó y se puso preciosa otra vez y debió de ser por aquel entonces cuando se enamoró de Pierre o al menos eso me dijo cuando, hace cinco meses, me llamó.
Yo no quería escucharla, de verdad, pero ella insistió e insistió por todos los medios, a través del teléfono, de mi mail, hablando con mi padre, con mi madre, llamando al trabajo. Así estuvo tres semanas sin parar y al final decidí escucharla para que no me agobiara más y lo que me encontré fue a una mujer angustiada por perder mi amistad.
No cesaba de llorar y pedir perdón, y explicarme que nada había sido planeado, que se enamoró de Pierre y pasó años sin saber cómo manejar esa situación y al final no pudo más y cuando él le dijo que también estaba locamente enamorado y quería estar con ella para siempre, ella tuvo que elegir entre su amiga del alma y el hombre de su vida.
Pues yo no soy demasiado romántica, sinceramente, pero me pregunté qué hubiera hecho yo en su situación y no lo sé, yo nunca he estado enamorada más que de Pierre y es verdad que desde hacía un par de años las cosas no iban del todo bien.
Y después de esa conversación, Magalie siguió llamando, para preguntarme cosas de mi vida, y le conté lo de mi jefe Josep y nos reímos y luego hablamos de Jaime y nos reímos más y así van yendo las cosas, que ahora somos amigas como al principio, contándonos nuestras vidas y riendo y apoyándonos.
Sólo hay un tema del que no se habla y es Pierre. Ella nunca habla de él y yo nunca pregunto. Magalie trabaja como abogado de empresa y me llama desde su despacho y sólo sé que se compraron un apart en Pigalle (aunque Magalie mantiene el piso de La Sorbonne, yo creo que por si acaso) y un perro que han llamado Laurent y eso me hace reír mucho porque Laurent fue el primer novio de Magalie que era un idiota total.
No sé si hago bien en perdonarla, al final ella está con mi novio, mi novio de toda la vida. Me lo quitó y resulta que aun somos amigas, más o menos, pero es que la verdad es que yo la echo mucho de menos y tengo que aprender a separar lo que hizo de mi amistad por ella.
Pero por si acaso, nunca presentaré a Josep o a Jaime a Magalie, y desde luego, nunca a mi novio si es que vuelvo a tener uno.
Foto: “Pensive” Cortesía & © by Pascal Renoux