–¿Crees que las máscaras revelan más de lo que ocultan? –pregunta con una vocecilla dulce, agachada desde un rincón de nuestra habitación, en esa hermosa noche de carnaval.
–Sin duda alguna –le respondo, aparentando seriedad.
–¿Por qué?
–Basta mirarte, por más que intentas esconderte detrás de ese antifaz, éste resalta las tupidas pestañas de tus ojos entornados, la picardía de tu sonrisa y los armoniosos rasgos de tu rostro.
–Mmm... ¿Y los disfraces también?
–Sí, esos expresan todavía más.
–¡De veras! ¿Qué te dice mi disfraz? –me interroga coqueteando conmigo.
–Que eres una diablilla.

–¿Una diablilla? ¡Pero si estoy disfrazada de ángel!
–Precisamente por eso. Eres una diablilla que intenta hacerse pasar por un ser angelical e inocente.
–Pensé que era un disfraz estupendo…
–Y lo es. Es el disfraz perfecto para ti.
–¿De verdad?
–¡Claro, mi ángel! Cada vez que voy a posar mi mirada en tus hermosas alas emplumadas, termino fijándome únicamente en tu endiablada desnudez.
Foto: Cortesía & © by Vlaser