Colección Voyeur

Domingo 18 de Marzo de 2007
SEPT

Mis padres se separaron cuando yo nací, por lo que está bastante claro que se casaron porque yo iba a nacer. Mi padre era entonces un recién licenciado en derecho que estudiaba su último año en París y conoció a mi madre en una fiesta y se dedicaron a hacer cosas muy bonitas pero muy guarras porque si no, no se entiende que yo naciera.
No tengo ni idea de cómo ni porqué exactamente se separaron, el caso es que tuve suerte y se llevaron (y llevan) realmente bien y yo pude compartir a ambos y además a ambas ciudades (París y Barcelona.)
De mamá hablaré otro día, porque es tan largo de contar que monopolizaría el blog. Papá en cambio, es un hombre de vida parca, serena, clásica.
Regresó a Barcelona tras el divorcio y empezó a trabajar. Las cosas le fueron bien y se subió en el dólar o en el euro, en realidad se subió en la peseta hasta que la peseta murió.
Pues muchos años después se enamoró de la mujer de su socio, Enric, y se lió una gorda y Enric envió a la mierda el bufete de papá y de paso a su mujer. Mi padre volvió a empezar y no aprendió nada, porque unos años más tarde se enamoró de Sandra que era la esposa de uno de sus clientes. El cliente también le envió a la mierda, pero esto ya era menos grave.
Sea como sea, ellos se casaron y tuvieron un hijo más y un cliente menos.
Sandra tiene ahora cuarenta y tres años y papá tiene cincuenta y cinco. Mi padre sigue siendo clásico, parco y sereno. Se levanta por las mañanas, se toma un café, se va a trabajar y regresa a las nueve de la noche para cenar todos juntos.
Sandra en cambio, es un vendaval de emociones.

Se pasea por la cocina con un conjunto de la Perla negro y cuando mi padre está a punto de salir de casa con su maletín le dice: “Cariño, ¿estás seguro de que quieres irte ahora?” y esto lo hace pasándose la mano por el tirante del sujetador.
Andrea, su hija de dieciocho años, le dice: “Mamá, no seas salida” y mi padre: “Sandra, no seas cruel”.
Yo le tapo los ojos a Sergi.
Pues yo creo que papá que es encantador, y bueno y trabajador y todo un padrazo, es aburrido a rabiar y Sandra es encantadora y buena y trabajadora y toda una madraza, pero divertida para morirse de la risa.
Poco a poco vamos conectando, ella y yo.
Cuando le conté lo de Josep me dijo: “No te preocupes, Lulu. A mí me pasó lo mismo y me enamoré de quien no debía, porque yo ya estaba casada”. Y yo le dije: “Pero yo no estoy enamorada de Josep, yo estoy enamorada de Jaime”. Y entonces ella me dijo: “Pues yo te puedo aconsejar para tener al tal Josep loco por tus huesos, pero de Jaime no te puedo decir nada porque ni siquiera he tenido un amigo gay.”
Entonces dice que se quiere venir conmigo a la próxima fiesta gay, a ver si tiene algún amigo gay que todas sus amigas tienen uno y ella no.
Ayer estábamos solas las dos porque papá está de viaje con Sergi a ver a la abuela que vive en Murcia, y Andrea estaba en casa de una amiga.
Cenamos foie que me envió mi madre desde el Cap D’Antibes y un vino de Ribera del Duero llamado Condado de Haza y nos pusimos bolingas y ella venga a contarme cosas que le hace a mi padre y yo muerta de vergüenza pero tomando nota, ¡no veas lo que sabe mi madrastra!
Y cuando íbamos a acostarnos ya me dijo de pronto:
–Lulú, tú sabes que yo quiero a tu padre por encima de todo, verdad?
Y yo:
–Claro, Sandra, por qué me dices eso ahora?
Y entonces ella se encendió un cigarrillo y dio una calada, así muy trascendente, y yo pensé “Joder, ahora me va a decir que le pone los cuernos a mi padre” y ella dijo: “Creo que tu padre tiene una aventura”.
Pues estoy descolocada. ¿Será mi padre como Josep?
No, eso sí que no.

Foto: Cortesía & © by Intimisme FreeFr

 
Publicado por Lulú a las 05:00

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