Colección Voyeur

Jueves 15 de Marzo de 2007
Placer

Cuelgo el teléfono y me dejo acariciar por la melodía de “Cançao do Mar”…
Siento una excitación extraña y tengo calor, mucho calor, a pesar de que hace meses que dejo de hacerla.
Cierro los ojos y hago un leve intento de recogerme el cabello, tiro mi cabeza hacia atrás pero tampoco esto consigue hacer menguar mi deseo…
Me viene a la mente parte de la conversación y me sorprendo a mi misma caliente, excitada, deseosa...

Disfruto del contacto de las sabanas pero enseguida vuelvo a pensar en la conversación de hace unos instantes.
Respiro hondo y me imagino a mi misma siendo poseída de aquella manera tan especial…
Necesito sexo y me abandono en la búsqueda del propio cuerpo, me acaricio y permanezco aun unos instantes con los ojos cerrados, recorriéndome, pellizcándome los pezones, palpando mi vientre, acariciando mis muslos por dentro y por fuera, introduciendo mis dedos en un mar húmedo.
Desearía que tú estuvieses aquí, en estos momentos, que fuesen tus manos las que me hiciesen delirar, que fuese tu contacto quien hiciese apagar mi fuego interno.
Me penetro mas a dentro, con más fuerza y siento como mi cuerpo se estremece de placer.
Después entre mis sabanas tibias te imagino, fantaseo mientras te busco, te agarro, te disfruto, te gozo. Y es tras esta imagen que siento como mis fluidos se derraman y mis gemidos se amortiguan… Y retorna la calma.
Más tarde cuando solo la noche me queda por compañía me pregunto si tu también te habrás entregado al placer solitario y que imágenes le habrán venido a la mente.

 
Publicado por Belita a las 05:00

Respuestas
15 Marzo 2007 - 07:11
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Y resulta hasta doloroso ese desahogo solitario en el que después aún sientes con más fuerza la falta del objeto del deseo, sintiendo que a pesar de que tu cuerpo se ha calmado tu deseo no Un abrazo

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