Colección Voyeur

Martes 10 de Abril de 2007
Los cuernos, cuestión de géneros

No soy demasiado original al hablar de este tema. Creo que se han escrito cientos de miles de ensayos, artículos, mensajes, blogs y hasta presentaciones Power Point acerca de por qué las mujeres somos infieles y por qué lo son los hombres. Basta con que alguien lea el último “Cosmopolitan.”
Pero una cosa es todo lo que yo pienso, todos pensamos, ellos piensan y piensan nuestras madres y otra es lo que yo escucho de mis pacientes. En el marco del hospital, con el ventilador lanzando brisas a destajo, la luz de neón parpadeante, y Amanda en bata blanca, las personas dicen lo que realmente sucede en sus vidas. Y ya no se trata de pensar, sino de saber.
Y yo sé lo que pasa por la cabeza de una mujer cuando es infiel. Hay dos actitudes distintas. La primera: ella quiere que él se entere. La segunda: ella no quiere que él se entere por nada del mundo. En la primera actitud, la infidelidad tiene que ver con despecho, venganza, deseo de separación, provocación, mal rollo, "mi marido es un capullo y le voy a poner los cuernos", en fin, lindezas similares.

En la segunda actitud está la verdadera infidelidad. La mujer es infiel por inseguridad. Sí, básicamente eso. Me siento insegura porque no sé si esto del matrimonio es lo que quiero, porque no sé si le quiero, porque no sé si él me quiere, porque no estoy segura de estar segura... El orgasmo robado y prohibido es el más inseguro.
Hoy me cuenta Natalia, cuarenta y siete años, trastorno adaptativo con ánimo deprimido, que en su primera infidelidad contuvo su orgasmo hasta el imposible por que no estaba segura de querer tener un orgasmo.
Luego está todo eso del amor, enamoramiento, complementos... bla bla bla. La mujer infiel es insegura y luego se enamora o no, pero ya no está tan insegura de estar segura.
Los hombres, en cambio, ponen los cuernos a sus mujeres por motivos variopintos. Para muestra, un botón:

"Mi mujer no soporta el sexo oral y a mí nada me gusta más que una mamada"
"Llevamos doce años casados y necesito algo más que un polvo por encuentro sexual"
"Me siento solo en mis viajes de negocios"
"Irse de putas no es ser infiel"
"Me encantó que hablara inglés con acento americano"
"Iba borracho"
"Se me tiró encima y uno no es de piedra"
"Quiero sentir que aun soy un tío atractivo"
"Me enamoré"

Cristóbal es infiel porque su mujer le fue infiel hace diez años. Se enamoró de otro tío y le pidió la separación. A él se le hundió el mundo. Su perfecto mundo de ejecutivo agresivo casado con perfecta mujer bellísima e inteligente. Su autoestima se le cayó hasta los pies. Y le pidió que no le dejara.
Ella no le dejó. Pero Cristóbal se dedica desde entonces a serle infiel. A veces creo que soy la gran revancha de Cristóbal. Pero él me dijo un día:
–De ti me enganché.
Y supongo que le creí. Ahora yo soy infiel porque creo que cualquier día su mujer se dará cuenta del tesoro que tiene a su lado, le dirá que le ama y volverán a hacer el amor como en los primeros años de matrimonio.
Y sigo sin saber por qué Cristóbal, además de ser infiel, sigue enganchado de mí.

 
Publicado por Amanda a las 05:00

Respuestas
19 Abril 2007 - 09:26
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Ser infiel...menudo tema amiga... Lo cierto es que más de una vez optar por el silencio resulta más nocivo que correr los riegos que trae aparejada la verdad, pues sostener una mentira requiere de una gran energía y no todos están preparados para vivir con esta pesada carga. Asi que mi pregunta seria ¿Perdonarías una infidelidad??? Sabes en mi caso personal si...dispara la adrenalina....he perdonado y me ha ido de maravillas... Después de los "cuernos" mejoró nuestro sexo... Pero no mas de una...jajjajaj Besos niña y a no callar que por algo se han inventado los autos "descapotados".... solo que hay que asumir porque en el mercado se los elije...jajjaja Tu admiradora Argentina

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