Colección Voyeur

Viernes 13 de Abril de 2007
Frecuencias

Yo, cada vez que estoy con Cristobal, acabo follando.
Menos una vez en que sólo pudimos vernos media hora en el aeropuerto: pasamos veinte minutos preguntándonos si a los que follan en los lavabos de los aeropuertos se los llevan presos por escándalo público o simplemente les aplauden. Los otros diez minutos nos tomamos un café.
Si nuestras citas suelen ser de una tarde o noche cada tres semanas, la frecuencia de mis relaciones sexuales roza lo paupérrimo. Por mucho que intento subir la media a base de echar un mínimo de tres polvos en cada una de esas citas.
Así a vista de pájaro, diría que mi media se sitúa en una vez por semana: desconsolador.
Si dicen que el sexo es bueno para el corazón, las arterias, la mente, la piel, la autoestima y algunos cientos de efectos secundarios más, a mí llegó a preocuparme alcanzar la vejez antes de tiempo debido a mi escasa producción de endorfinas orgásmicas.
Buenos, maticemos.
El otro día leía a alguien hablar de la egosexualidad (hermosa forma de decir “hacerse pajas”).

Asumo que todos lo hacemos con más o menos fortuna/placer/frecuencia y que ya no nos aterran los sentimientos de culpa que nos inculcaron a algunos de mi generación (“quita, guarra, eso no se hace”).
Así que ¡Vaaalee!, no tengo un único orgasmo por semana de media... digamos que a base de practicar sexo con quien más me conoce, la media aumenta un poquitín (no mucho, tampoco soy una adolescente compulsiva).
Pensando en ello, recuerdo las innumerables veces que Luís y yo nos damos un revolcón vía webcam. Es ya casi un hábito vernos todos los viernes por la noche (o los sábados en su defecto) para proferirnos cursiladas románticas y marranadas a partes iguales.
No es lo mismo, pero sirve como apaño.
Y al final, todo este rollo de frecuencias y cifras... ¿para qué?
Ayer hablaba con mi amiga Clara. Según ella su matrimonio está pasando su mejor momento: han recuperado el deseo, la ilusión y ahora follan como veinteañeros.
–¡Qué suerte! – le digo con total sinceridad–. ¡Lo que daría yo por poder follar a diario con alguien a quien amo!
–¿A diario? ¿Tú estás loca?
–Bueno, quitando el típico día de mal rollo o el de cansancio insoportable...
–Pero... ¿tú de dónde sales, pedazo de “salida”?
–Anda, Clara, hazte la mojigata ahora...
–Mira, cuando estás casado o emparejado ya ni le echas la culpa a la rutina. Simplemente te apetece menos. Lo habitual es una vez al mes... y ahora que estamos de subidón, pues cada quince días.
Pues ahora estoy preocupada pero de diferente forma.
Porque yo estuve casada siete años y éramos de tres o cuatro veces por semana.
¿Va a tener razón mi amiga Clara y soy una “salida”?
¿O es que las parejas no se han dado cuenta que follar es mucho más divertido que ir al cine, ver la tele o jugar a la Play?

Foto: Cortesía & © by Gary M Photo

 

 
Publicado por Amanda a las 05:00

Respuestas
17 Abril 2007 - 16:46
Enviar un emailANGEL...
Te diria algo que tu ya sabes muy bien... El sexo es : • La mejor de las terapias… “Es terapéutico en la medida en que el sexo lo es, sabemos (por muchos estudios) que la intimidad es una buena manera de combatir el estrés y las tensiones de la vida diaria. Desde otro punto de vista, también podemos decir que es terapéutico porque el ejercicio de una sexualidad sana ‘pone en la mesa’ la disposición para resolver muchos conflictos de pareja.” y por sobre todo nos cambia la cara...jajjajaj ASI QUE DISFRUTEMOS DE EL...Y YO DE TUS ESCRITOS QUE SIEMPRE ME LLEVAN A REFLEXIONAR... y porque no???? a ponerlos en práctica... Un beso

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