Colección Voyeur

Martes 24 de Abril de 2007
Celos

Los celos se parecen un poco al talón de Aquiles de los psicólogos, y digo “se parecen”, porque aunque son complejos de controlar, siempre se pueden mitigar.
El origen atiende a dos razones que evolucionan de manera muy distinta.
La primera de ellas es una creencia y se encuentra, por tanto, en lo más profundo de nuestra personalidad. No hablamos de conductas, hábitos, ni siquiera de rasgos, si no de un convencimiento moral: creer que la infidelidad está mal.
Cuando tienes ese convencimiento, cualquier acto por parte de nuestra pareja que nos lleve a sospechar de una infidelidad, está contra nuestras creencias y nos obsesionamos con la idea de que suceda, porque nos resulta imposible de aceptar.
A veces no hay más remedio que tratar de cambiar ese concepto, pero es tan complicado (y contamos con tan pocos argumentos) que el resultado suele ser pésimo. Los celosos que atienden a esta manera de pensar son los que acaban con el “La maté porque era mía” y “Si no es conmigo no será con nadie.”
La otra es mucho más habitual y responde a la inseguridad de la pérdida. No digo que a los celosos por inseguridad les parezca bien la infidelidad, pero mi experiencia clínica demuestra en un ciento por ciento de los casos que, ante una verdadera infidelidad, el celoso prefiere perdonar antes que perder a la persona amada.
Y es que nos invaden pensamientos como “Encontrará a otro mejor”, “Me dejará por otro”, “Se enamorará”, “Otro le hará mejor el amor y disfrutará más que conmigo”. Estos pensamientos nos crea la congoja de perder, ser abandonados, de quedarnos sin la persona amada a nuestro lado.

Por eso surgen los miedos si ella o él salen con sus amigos una noche y desean hacerlo sin nosotros. Si les sorprendemos un mensaje en el móvil que aunque no demuestra, en verdad nada, parece crear un interés. Si no sabemos qué está haciendo en aquel momento. Si busca fuera de nosotros algún tipo de compañía que puede convertirse en algo más.
Para esos casos hay que cultivar dos tipos de seguridades:
La primera es que una infidelidad no significa perder a la persona amada. Bien al contrario: tan solo el diez por ciento de los casados que son infieles acaban dejando a su pareja por su amante. En cualquier caso, si así sucediera (en ese diez por ciento de “afortunadas” amantes) lo que hay que aprender a elaborar es el duelo y el cambio emocional, no la inquietud de que suceda en un futuro.
La segunda es la seguridad en nosotros mismos y en nuestra pareja: si se ama y se es amado, la estupidez no llega al ser humano tan fácilmente como para ir buscando más. Es allí en donde podemos aconsejar mantener la pasión, el entendimiento, la diversión y el respeto hacia el otro.
Ahora bien, nadie está a salvo de que los celos nos ataquen. Así que si éstos se cuelan en nuestras vidas, lo mejor es actuar, adoptar el rol de no celoso, de persona permisiva y confiada, aunque no lo seamos en absoluto. Con el tiempo, con amor, con seguridad y con paciencia, los celos desaparecen o, al menos, dejan de ser parte activa en nuestra pareja.
Yo soy celosa en extremo, pero llevo años haciendo ver que no lo soy. Y en verdad no tengo ni idea de si mis parejas me pusieron los cuernos o no, lo que sí sé es que si lo hicieron, no les debieron sentar demasiado bien, porque todos siguieron conmigo sin mencionar jamás el incidente.
Y eso, al final, resultó ser lo realmente importante.

Foto: Cortesía & © by Bernd Botschen

 
Publicado por Amanda a las 05:00

Respuestas
24 Abril 2007 - 15:23
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Yo soy celosa pero no al extremo de no poder perdonar una infidelidad... ¿Alguna vez has sentido celos? Para empezar, los celos no son malos. Son un sentimiento natural. En la naturaleza, puedes ver al león que protege a su hembra de otros machos. Los celos, son un mecanismo natural de sobrevivencia, que en el reino animal permite perpetuar la especie. El ser humano tiene una ventaja con respecto a los demás animales: los pensamientos. Con sus pensamientos, es capaz de crear y dominar a los demás animales. Y si hablamos de Napoleon: reconoce lo inútil de esta actitud, y en un momento de lucidez dice: “Tengo celos, soy culpable de sentirlos, porque se perfectamente que el pasado ya se ha ido” Exacto, el pasado ya está muerto. Y los culpables no existen. Existen responsables. Si Napoleón dijera “Soy responsable de sentirlos” estaría mejor.... Pienso Genia que uno es el responsable de cómo se siente. Uno crea sus propios celos. una misma puede eliminarlos, si así lo desea.... Y si tu pareja te ha sido infiel en el pasado, tus celos estan justificado y Si tu amor es tan grande seguirás con ella .... Menudo post...Siempre me llevas a reflexionar.. Un bezote y seguí pensando en voz alta... please....

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