Colección Voyeur

Lunes 30 de Abril de 2007
Un regalo inesperado

Apaguen las velas
y piquen la torta
que la noche es corta
¡y la fiesta está buena!
"
Cumpleaños Feliz" venezolano

El día de mi cumpleaños no pensaba hacer nada especial para festejarlo, aparte de salir con un grupo de amigos a tomarnos unos tragos, bailar hasta el cansancio y pasarla lo mejor posible. Sin embargo, para mi asombro, la celebración empezó a medianoche y, excepto por unos pocos minutos que me robé para sentarme frente a la computadora a escribir este post y cumplir así con el plazo de publicación, me tuvo ocupada –¡y bien ocupada!–, hasta el amanecer.
Apenas pasada la medianoche, cuando me estaba preparando para ir a dormir, el timbre de casa sonó varias veces seguidas. Muy extrañada, me asomé por la mirilla y vi que se trataba de mi vecino: un chico muy guapo, con un cuerpo de esos que te hacen pensar en la perfección de las formas masculinas, unos ojos pícaros que desnudan con la mirada y un atractivo que alborota las hormonas.
Mi extrañeza aumentó y me pregunté qué le sucedería o qué necesitaría para tocar el timbre a esa hora y con tanta insistencia. Alejándome un poco de la puerta, para que no supiera que lo había observado a través del visor, dije “Ya voy” en voz lo bastante alta para que me escuchara. Eché un vistazo al espejo que tengo junto a la entrada para comprobar que lucía bien y de inmediato me alegré de haberme puesto una de mis camisolas más descotadas y cortas. Por un instante pensé en ir a mi cuarto para ponerme una bata por encima, pero luego decidí quedarme así. En fin de cuentas, no estaría mal que mi vecino también conociera mis encantos.
Abrí la puerta y para mi sorpresa noté que traía una botella de prosecco frío en una mano y dos copas en la otra. Regalándome una de sus seductoras sonrisas me dijo de sopetón:
–¡Feliz cumpleaños! ¿Empezamos la fiesta?
–¿Te acordaste de mi cumpleaños? –le pregunté estupefacta, al tiempo que le franqueaba la entrada.
–¡Por supuesto! ¿Cómo se te ocurre que iba a olvidarlo si eres mi vecina predilecta? –respondió, pasándome un brazo por la cintura y estampándome un beso en los labios que me dejó muda del desconcierto.

Todavía ahora, mientras duerme plácidamente en mi cama, no me recupero de la sorpresa e incluso me pellizco para comprobar si no estoy alucinando. Pero sí, es cierto, el guapo de mi vecino descansa “el reposo del guerrero” sobre mi edredón blanco. Está completamente desnudo, como me lo había imaginado tantas veces; sólo que ahora es verdad y esta realidad me tiene embelesada.
Observo su cabello negro, bien cortado, que le da un aspecto tan varonil y elegante, y me vuelve a embargar la misma emoción que sentí cuando, después de la primera copa, se lo toqué para atraer su cara a la mía, porque me moría de las ganas de volver a besar sus labios. Ahora los evoco abriéndose bajo la presión de los míos, permitiendo que me adentrara en esa boca, que en un principio se dejó besar y luego se tornó cada vez más exigente, a medida que nos descubríamos con nuestras caricias.
Veo sus cejas pobladas y oscuras, y no puedo sino admirar el bello arco que forman enmarcando los parpados cuajados de pestañas. De la misma forma que antes las dibujé jugueteando con mis dedos cuando unos tragos más me quitaron el resto del pudor, las recorro de nuevo en mis recuerdos y suspiro con absoluto gusto, como hice entonces. Creo que me escucha, porque se mueve y también deja escapar un suspiro, que hace eco a otro mío.
Sonrío al notar el vello que comienza a oscurecer su atractivo rostro y entiendo porqué hace un rato me hizo cosquillas al acariciarme la espalda con su mentón, causándome escalofríos idénticos a éstos que ahora me recorren. Tiemblo y mis pezones se antojan de replicar la dureza que adquirieron bajo la yema de sus dedos, pidiendo mudamente que los siguiera tocando.
Otra vez siento sus brazos rodeándome, acercándome a su cuerpo, haciéndome un espacio en la inmensidad de su pecho y tomándome por la cintura con decisión para empujarme hasta el cuarto, para una vez allí tumbarme en la cama. Esas fueron las manos de piel suave que me magrearon, amasaron y moldearon como quisieron. Las mismas que me recorrieron sin descanso y entraron en mí con libertad, porque las deseaba y me rendí a ellas.
Durante un rato más, miro los muslos bien torneados y el trasero prominente, y tal visión me convence de la existencia de la diosa Fortuna. Así que me dispongo a agradecerle que me haya hecho un regalo que no me esperaba en lo absoluto, ofrendando miles de caricias más al dueño de esos portentos. Espero que haya descansado, porque mi fiesta de cumpleaños apenas comienza.

Foto: “Take me in your dreams” Cortesía & © by Paulo Cesar

 
Publicado por Anamar a las 05:00

Respuestas
30 Abril 2007 - 07:40
Enviar un emailANGEL...
WOWWWWWWWWWWWW MARAVILLOSO REGALO QUE HAS RECIBIDO... GRACIAS POR COMPARTIRLO.... MARAVILLOSOOOOOOOOO Y EXCITANTE.... Y QUE SIGA TU FIESTA.... UN BESO "BELLA MUJER"PARA TI, ANGEL DE FUEGO.
30 Abril 2007 - 12:27
Enviar un emailMia
Coincidencias que tiene la vida. El lunes pasado, 23 de abril, dia de cumpleaños, entre a ver que delicia de relato sería mi regalo, y descubri que era tambien el cumpleaños de una de vuestras autoras, y hoy leo como pasaste tu dia, y me alegro mucho que haya sido tan encantador tu regalo! Mis felicitaciones por tus excelentes relatos.
04 Mayo 2007 - 10:24
Enviar un emailAnamar
Ángel, me alegra que te haya gustado mi regalo porque he de ser sincera y decir que a mí ¡me fascinó! Con regalos así, cumpliría años todos los días. Mía, ¡qué bueno compartir fecha de cumpleaños contigo y que gustazo tenerte como lectora! Yo también empecé así por estos lares y ya voy para dos años publicando mis relatos en este estupendo sitio. Besos

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