Colección Voyeur

Domingo 29 de Abril de 2007
TREIZE

Julián no llamó el domingo como yo esperaba. Al despedirnos no sé porqué imaginé que pasaríamos el domingo juntos. Quería ir cerca de la playa a comer paella, aunque ya me han dicho que comer paella los domingos es poco in pero es que yo todo lo in lo tengo un poco out.
Una de las cosas que más adoro en Jaime es que siempre acaba cumpliendo mis expectativas: me pongo a pensar en que me gustaría cenar con él y Jaime llama esa misma tarde para invitarme a cenar. Si pienso en que nada me gustaría más que desayunar en su terraza esas tostadas que prepara con aceite de oliva, lo tengo en la puerta en diez minutos con una taza de café au lait.
Pero con Julián no pasó eso. Dormimos juntos, me dejé llevar por sus manos y por su lengua y yo pensando en la paella del domingo y ni paella ni domingo.
Por eso cuando regresé al trabajo el lunes tuve más ganas de Josep que nunca.
Me sentía decepcionada.
Por la tarde, le mandé un mensaje a través del Messenger y le pedí que se quedara con cualquier excusa.
Media hora más tarde de las ocho, no quedaba un alma en la Inmobiliaria.
Menos él y yo.
Se acercó a mí por la espalda, besó mi cuello y me dijo: “te deseo.”
Nos fuimos a su despacho, Josep cerró con llave, apagó el ordenador y descolgó el teléfono fijo, después apagó el móvil y se quitó la corbata.
Yo no tenía muchas ganas de sexo, no sé pero me imaginé que Julián ya no llamaría por haberme acostado con él tan pronto en nuestra relación.

Pero nada más Josep puso sus manos en mis pechos, entre mi camisa y el sujetador, me excité enormemente y le pedí que me tendiera en el sillón y abriera mis piernas y… bueno, os dejo a la imaginación pensar qué sucedió.
Nos estábamos fumando un cigarrillo en la ventana cuando fue mi móvil el que sonó.
Josep dijo: “No lo cojas.”
Y no lo hice. Él había estado incomunicado por pasar aquel rato conmigo, no podía ser tan egoísta.
Al llegar a casa, observé que la llamada era una perdida de Julián.
Jo, qué lío tengo.
Me fui a dormir temprano y al despertar pensé en mandarle un mensaje. Pero luego me dio pánico. ¿Qué me sucede con él?
Me asusto si no me llama y me acuesto con Josep por despecho, y luego me siento culpable si al final sí llama, y mientras Jaime sigue sin hacerme nada de caso. Yo no me entiendo a mí misma, la verdad.
Por eso hoy le he dicho a Josep que lo nuestro tiene que terminar.
Pero lo sorprendente no es que yo haya tomado esa decisión, quizás por Julián, sí, o por Jaime, o por mí misma.
Lo increíble es que Josep se ha puesto a llorar como un crío.
Allí estaba con sus canas y su puesto de Director Comercial, llorando en el despacho.
Ha dicho seis veces seguidas: “no me hagas esto, mi amor, no me hagas esto.”
Y yo me he quedado helada: quizás realmente me ama, quizás no soy solo la aventura fuera de su matrimonio, quizás todo sea verdad y soy yo la que, por miedo, estoy fastidiándolo todo.

Foto: Cortesía & © by Vahid Naziri

 
Publicado por Lulú a las 05:00

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