Y quisiera arrastrarme buscando tu cuerpo en la noche. Desfallecida encontrarte y otorgarte esta furia que alberga mi cuerpo. Calentarte hasta fundirnos en un sólo ser invadiendo el ambiente con un fuego extremo.
Y quisiera encontrarte como se encuentra el oro, tras jornadas enteras de sudores y gemidos. Y abrazar en mis piernas tu preciado tesoro. Cobijarte con fuerza mientras te abalanzas todo.
Y quisiera beberte hasta el último trago, hidratar mis pezones con tu saliva como pago al desdén de mi arrojo, a mi lascivia enorme, a mis ojos mirándote como mirando al sol.
Y quisiera tus manos estirando mi pelo, ordenándome firmes dónde comer, dónde mover, dónde tocar, dónde acariciar...

Hoy deseo arrastrarme como serpiente expectante. Decidida y valiente hacía tu cuerpo caliente. Y el murmullo de tu movimiento me excita y me hierve.
Mi veneno: mi lengua.
Mi deseo: tenerte.