Ayer por la noche salí con Julián al cine y estando allí mismo, a punto de empezar la película, él me dijo:
–Lulu, tú a mí me gustas de verdad y quiero que esto vaya en serio.
Se me atragantaron dos palomitas y un sorbo de Coke y me puse a toser tanto que el encargado de la sala me tuvo que pedir que abandonara el cine hasta que me recuperase, porque la mitad de las filas no hacían más que “Shhht, shhhht” y así no había quien empezara la proyección.
Fui al lavabo y me puse agua en la cara, en la nuca y hasta en el pelo: ¡qué mal rato, por favor!
Vimos la película en silencio (una porquería, de verdad, ni la menciono porque me pareció tan mala que hubiera sido mejor seguir tosiendo para amenizarla un poco) y nada más salir volví a tragar saliva y le dije a Julián:
–Quelle merde!
En realidad quería decirle que yo tenía una relación con un hombre casado y por eso no podía ser muy seria con él y además a mí me gusta Jaime, aunque a Jaime hace una semana que no le veo porque se ha ido a Málaga a ver a sus amigos de toda la vida que también son gays y la verdad es que le echo mucho de menos.
Pero lo que me salió fue “Quelle merde!” Debió de ser mi subconsciente, quelle merde.
Ya llegando a casa él me dijo si me apetecía ir de fin de semana con él y sí, me apetecía, pero tenía que decirle la verdad.
Pues de pronto dije: “Sí me apetece pero yo no soy seria y tengo otra relación”. Así todo seguido.
Julián me miró muy fatal, ¡Oh! Merde, merde! La fastidié.
–Desde cuándo?
–Un año casi.
–Y por qué te acuestas conmigo?
–Por lo mismo que tú te acuestas conmigo.
–Pero yo no tengo novia.
–Yo tampoco.
Y en este punto ya tocó contar la verdad más o menos, pues le dije lo de Josep pero no que era su jefe si no que era un hombre casado y tampoco le dije lo de Jaime porque después del mosqueo que agarró la última vez que nos vio juntos no era lo más indicado.
Entonces él dijo que se iba a encender un cigarrillo. Fumamos un rato y después de eso me dio un beso y me pidió que saliera del coche.
Llegando a casa, Sandra que ya tiene insomnio crónico creo yo, me preguntó qué había pasado y yo se lo conté y ella dijo: “Lulu, tú eres tonta”.
Me fui a la cama escuchando las palabras de Sandra. Me acosté desnuda. Estuve casi toda la noche mirando hacia la ventana. Me costó dormirme.

Esta mañana me encontré un mail de Julián y decía muchas cosas pero mejor os lo resumo, decía algo así como que estaba dispuesto a seguir conmigo y que entendía que él había aparecido después del hombre casado y en realidad él era mis cuernos al casado que se los merecía por ponerle los cuernos a su mujer y que ahora todo cambiaría.
No entendí mucho de lo que quería decir, pero sería algo bueno porque hoy vamos a cenar y mañana voy a cenar con Josep así que todo perfecto. De no ser porque en mi escalera no hay Jaime y me aburro sin él.
Foto: Cortesía & © by Evgeny Janush