Me llegan desde el cuarto esos ruidos que reconozco, el familiar murmullo de la intimidad: las puertas del vestidor que se abren y se cierran, el taconeo de las sandalias, el susurro de una tela.
Puedo imaginarte en la habitación, una pierna apoyada en el borde de la cama, poniéndote las medias negras, con esa habilidad de movimientos tan privativos como propios de tu condición de mujer.
Sabes –no necesito decírtelo–, que me resulta voluptuoso ver cómo te pones las medias, desplegando... [continúa]
Tres días sin saber de Cristóbal. En su última llamada, el viernes, con un decalaje horario de diez horas, Cristóbal me comenta que le aburre soberanamente la Riviera Maya y ha decidido llevar a los chicos a Disneylandia, en Los Ángeles, aun teniendo en cuenta que el mayor de ellos, Cristóbalito, anda medio salido atacando a toda mejicana viviente y desde luego muy poco interesado por pasar un par de días abrazado a Minnie y comiendo nubes de algodón.
Lili sigue con su padre, en la otra... [continúa]
Contienda hermosa y placentera.
Compulsivamente me giro, te abrazo, me tomas, te dejo, te beso, me comes, me lames, te muerdo, te ríes, me pierdo.
He visto reflejados en tus ojos mi sonrisa.
He percibido en tu fuerza mis ganas y he gemido ante tus envites gozosa.
Tus manos bordean mis cumbres, despiertan mi fuego, tantean mi noche, recorren mi cuerpo.
Te sueño.
Mis manos persiguen tu sombra, avivan tu llama, envuelven tu pene, camelan tu verso.
En medio del caos... [continúa]
Debe ser el tiempo que hace que ni te veo ni te intuyo lo que me hace recordarte y desearte de esta forma tan arrogante con la que lo estoy haciendo.
Recordarte dejándome cabalgarte, ansiosa, viciosa, salvaje, como sabes que a mi me encantaba hacerlo.
Recordarte mordiendo mis pezones, intentando incorporarte para abarcarlos mejor con tu boca y yo, de nuevo, mirándote a los ojos y ordenándote con ellos que no te movieras.
Te quería a tí, y por encima de todo, me... [continúa]
La caída del régimen soviético y la posterior apertura de Rusia respecto de Occidente, permitió descubrir que Nicolás I, autócrata y Zar de Todas las Rusias, empleaba a su policía secreta no sólo para encontrar disidentes a su omnímodo poder, sino para custodiar una de sus más preciadas posesiones: una colección de desnudos de pintores famosos, considerada casi como “pornográfica” en su época.
En el siglo XIX un monarca podía hacer casi todo lo que se le antojaba, siempre que... [continúa]
Heme aquí, pensando en la forma de resolver esta disyuntiva. No es que se trate de una decisión trascendente sobre algo de vida o muerte, que vaya a definir el rumbo de mi vida de aquí en adelante. O quizás sí y yo aún no lo sepa. Creo que es más bien una nimiedad, aunque es un detalle de esos que te complican un poco la existencia.
El tema es que tengo dos amantes, lo cual por supuesto es maravilloso y no es allí donde radica el problema.
La cuestión está en que ambos tienen gustos... [continúa]
Pues al final no pude evitarlo pero me acosté con Josep.
Sí pude evitarlo, vale, sí, sólo tenía que haber dicho que “non”.
Pero se puso tonto, empezó a decir que mis tetas le gustaban mucho más que la silicona de Lorena, y luego dijo cosas como “te quiero, gabachita” y aunque sigo sin entender si “gabachita” es despectivo o es un halago –me dicen versiones de todo tipo–, a mí me derritió todo aquello.
Los ojos de ese verde tan profundo como las aguas de tu mar, ése que tanto añoras, después de una tormenta. Ojos que destellan con chispas doradas cuando te gana la excitación y te impulsa el deseo.
El cuello que añoro desvelar –casi escondido, como está, debajo de la cascada de tu pelo–, para entibiarlo con mi aliento y recorrerlo con la lengua.
La boca, cautiva y dominadora al mismo tiempo, siempre dispuesta; con esos labios del color de las fresas maduras y la barrera perlada de... [continúa]
Míster Claro dijo que las mujeres tendemos a dar un valor extremo a las palabras, muy por encima de los actos o los hechos: si un hombre te pone los cuernos, te deja cuando le viene en gana, te humilla o te degrada, nada importa si te dice “Te quiero.”
Al final acabarás comentando con tus amigas “Ya, pero es que me quiere.”
Si un hombre se gasta una pasta llevándote a un hotel fantástico, se ríe junto a ti, busca y encuentra la manera de estar a tu lado, complicándose la facilidad de... [continúa]
Mi diferencia respecto a otras es la libertad con la que vivo.
Solo y siempre mía.
No te confundas, ante todo soy absolutamente soberana y no me gustan las cadenas.
Ni de él ni tuya, sin dueño alguno.
Belleza extraordinaria y casi diáfana cuando mi libertad me otorga el poder de infligir sin medias tintas placer a vuestros cuerpos.
Inducción a un dulce despertar de los sentidos.
Cuando os tengo cerca de forma inevitable mi lengua acaba siempre realizando el mismo... [continúa]
Todavía llueve. Y aún podemos aprovechar esta cortina de agua cristalina para rememorar aquel día.
Una mano entre mis manos, un aliento suspirando, un abrazo tan profundo que la lluvia no nos toca. Pero tapa, nos protege...
Vuelvo a darte de mí todo. Porque lo he necesitado, porque tú te abrazaste al viento y no llegaba, se esfumaba. Vuelvo a darte de mí el mundo. Ya no existen las excusas, ni el dolor, y el único sentimiento tú, ya lo conoces, te lo he dicho: es por ti.
[continúa]
Se llama Valérie Tasso, nació
en Francia, tiene treinta y ocho años y una vida que podríamos calificar como
singular y bastante emocionante, aunque ella sostiene que prefiere la
tranquilidad.
Estudió en Francia y se licenció en Ciencias Económicas y a continuación
en Lenguas Extranjeras Aplicadas, carreras que la llevaron a trabajar en
empresas multinacionales, en altos puestos directivos.
Bella, inteligente, sensual y exitosa, como suele ocurrir con una mujer
... [continúa]
el viento es una Señora de
ojos delicados y luminosos (que
se mueve)al anochecer
y que toca las
colinas sin motivo
Postimpresiones, E.E. Cummings
Sí, lame mi cuello.
Lame con calma, sin premura, muy lentamente. Detente donde y cuanto te plazca. No hay apuro, tenemos todo el tiempo para nosotros. Pasa una y otra vez tus labios mojados de saliva hasta empaparlo. Juega con tu lengua allí, justo allí, sobre mi tráquea. Hazme... [continúa]
Pues como conté ya un poco, conocí a Jordi saliendo de un bar y no es que tropezara con él y se me cayeran los libros y él me ayudara a recogerlos, eso hubiera sido mucho más romántico, pero la verdad es que Jordi es el papá de una amiga de clase de Andrea y así él entraba y nosotras salíamos y nos saludó.
Bueno, saludó a Andrea y estuvieron un rato “Qué tal en la universidad”. “Bien, bien”. “¿Te gusta la carrera?” “No sé, no sé” y así hasta que le conté a Andrea doce palabras... [continúa]
Como deliberada paradoja de la naturaleza, su existencia se alberga en esos dóciles pétalos –de tan tenues, parecen inasibles–, que al envolverse por partes los unos a los otros, son los que le conceden los elementos de su aspecto: color y fragancia, volumen y proporción, tamaño y relieve.
No puedo evitar la asociación, cuando me dejo llevar por el fascinante juego de los sentidos: la vista identifica en cada una, los contornos de tu cuerpo; el tacto las enlaza con la tersura de tu... [continúa]
Como siempre he tenido la suerte regular de vivir en pisos junto a solteros desbocados o a parejitas recién casadas, me he llevado una jartá de polvos ajenos a los oídos, hasta el punto que una ya sabe reconocer la que finge de la que se va.
A esto hay que añadirle mi propia experiencia, que yo también he fingido, generalmente cuando el amante de turno se ponía muy pesadito con lo del “¿Ya? ¿Ya?” o era de esos hiperdominantes que no dejaban meter... [continúa]
Pocos viajes dejan un souvenir tan delicioso, yo me llevo tu fuego grabado en mil orgasmos que agitaron esta mañana mi cuerpo, tus palabras más tiernas, tu plenitud insinuante, tus brazos asiéndome fuerte como si predijesen la despedida, tu cesión sin igual a cada uno de mis anhelos, mojada obedeciendo al ardor de que me penetres como tu desees.
Te tuve mío, hermética y en silencio te entregue todo, recorrí durante estas horas todo tu ser para no olvidarte, me llevo el sabor de tu semen... [continúa]
Tenía ganas de tí.
Ganas de volver a perder el miedo a tus besos, a tu cuerpo, a tu lengua, a tus dientes, a tu polla, a tus dedos.
Ganas de volver a sentirte encima de mí: empujando, metiéndote muy dentro.. así, así, así...
Tenía ganas de escuchar tus palabras en mi oído de nuevo: susurrantes, extremas, bruscas...
Te tenía muchas ganas.
Al despertar, varias veces en la noche, coger tu polla entre mis manos y adorarla, besarla, fundirme con ella, y quedarme dormida entre tus... [continúa]
Después de un día agotador hoy no tengo ganas de nada y no hubiera podido escribir este post de no ser por el aporte recibido, a partir de haber pedido ayuda a los lectores, debido a la poca información existente acerca de este artista. Veamos.
Dice nuestro lector Sexodos: “En el libro «Erotismo, Antología universal de arte y literatura eróticos » de Charlotte Hill y William Wallace hay una pequeña reseña de este dibujante que dice... [continúa]
–¿Usted cabalga? –me pregunta el vendedor de la tienda de artículos deportivos cuando, durante el recorrido por la sección de equitación, me detengo a admirar fustas, látigos y demás accesorios de cuero que tienen en exhibición.
La pregunta me hace gracia y no puedo más que maravillarme de su curiosidad. Debe ser un nuevo empleado, porque no lo había visto en ninguna de mis anteriores visitas al establecimiento. Volteo la cabeza hacia él para verlo mejor.
Lo miro de arriba a abajo y... [continúa]
Julián sigue llamando pero yo no le contesto. De eso también hace semanas. Es que saliendo de un bar con mi hermana o medio hermana o como se llame que es la hija de la mujer de mi padre conocí a Jordi.
Jordi es abogado y tiene cuarenta y siete años. Se divorció hace cinco años y dice que tiene morbo con las franceses y con los franceses. Yo le pregunté si era gay también pero él me dijo que no se refería a eso.
Todavía no lo entiendo mucho. Pues Jordi me pide que... [continúa]
Si no lo sabes te lo digo: te he observado. En todo este tiempo que llevamos juntos, algo he aprendido a conocerte.
Creo que puedo descubrir e interpretar algunas de tus miradas. Todas diferentes. Cada una más sugerente que la anterior.
Hay una entre todas que me cautiva, me seduce y me excita: es la de tus fascinantes ojos verdes, que destellan de manera indescriptible, cuando el agua de la ducha salpica mi piel y moja mi cuerpo.
Uno
–Levántate la falda y apoya tus manos sobre la mesa.
–Me la vas a meter?
–Primero despacito, luego hasta el fondo.
–Y si me gusta, ¿qué hago?
–Decirme cuándo te vas a correr.
Dos
–Cómeme.
–Abre tus piernas.
–Y cuando me haya corrido en tu boca, me la metes.
Tres
–No decías que tu ex lloraba de placer contigo?
–Vas a llorar?
–Ya estoy... [continúa]
Un día vestí mi deseo con la generosidad de una sonrisa cómplice y desde entonces acunas mi alma mientras besas mis labios…
Aunque sea a distancia.
Me gusta tanto, aunque no estés aquí, despertarme un domingo y saberte pensándome y leer: "Buenos días" y reírme encantada…
Qué delicia cerrar nuevamente los ojos y soñarte desnudo, recostado a mi lado, y sentir tu contacto mientras gozo en silencio un recuerdo impreciso, un tacto conocido, un aliento que recorre mi nuca y me besa la... [continúa]
Besos, muchos besos.
Lenguas, ansiosas.
Yo tenía miedo de no amar a quien me amaba por desear besarte así.
Tú me guardabas. Y seguías besando. Y seguías lamiendo. Y seguías, y seguías...
Te buscaba y me buscabas.
Dudé de mí, jamás de ti. Lloré por ti, lloré por mí.
Pero siempre había besos...
Y pasó el tiempo, y te vi aquí, delante de mí, y no supe besarte como antes.
Pero te miré, te estudié, me perdí en tus ojos... y no fue suficiente.
–¿Qué tal duermes?
–Peor que antes.
–¿Te cuesta dormirte?
–No, me duermo con facilidad. Pero últimamente me despierto muy temprano.
–¿Dos o tres horas antes de que suene el despertador?
–Sí, ¿cómo lo sabes?
–Se llama “insomnio de tercera fase”.
–¿Cómo los encuentros de Richard Dreyfuss?
–Pero más jodidos.
–Ya. No sé qué hacer a esas horas despierta. Trato de volverme a dormir, pero es imposible.
–¿Desde hace cuánto te pasa eso?
–Un mes más o menos.
–Eso es... [continúa]
Tengo tu sonrisa
en un rincón
de mi salvapantallas.
"Salvapantallas", Jorge Drexler
–Ana, necesito tu ayuda urgente, por favor. Estaba escribiendo algo, guardé el documento y ahora no lo encuentro –me dice por teléfono, con una voz tan angustiada que me alarma–. Lo he buscado en todos los archivos, todas las carpetas. ¿Crees que puedas darme una mano?
–¡Claro! –le respondo –. No toques nada. Ahora mismo... [continúa]
Josep ha pasado muchos días fuera con Lorena y han vuelto muy felices y desde hace un mes no nos acostamos porque Lorena se ha operado las tetas.
Ha pasado por el cirujano y estrena tetas nuevas y ahora ella dice que si lo llega a saber antes, se opera hace años, que ahora su vida sexual es maravillosa.

Estoy pensando en operarme las tetas.
Foto: Cortesía & © by IntimismeFreeFr
Para Ángel
Así te he visto ayer, mientras trepabas una y otra vez la cuesta empinada de las sensaciones, para caer a continuación y un instante después, en el vértigo de un nuevo orgasmo.
Incansable, embelesada, arrebatada, voluptuosa, infatigable, transportada a tu mundo de placeres, apasionada, suspendida en un instante de goce, cautivada por la lujuria que te despierta mi boca en tu sexo.
A las tres de la mañana ya me he tomado tres copas, una botella de vino a medias y un digestivo que no recuerdo. Me he tomado tres besos suyos, un caricia en mis pechos (tócalos, no importa si nos están mirando) y algo que me excitó tanto que sÍ recuerdo qué es, pero no quiero contarlo.
–¿Nos vamos?
–Claro.
Él es así. Dice “claro” o dice “vale” o dice “sí” con una seguridad que me pone más cachonda aun que eso que me puso cachonda y que no, no os lo voy a contar.
Pero no puedo... [continúa]
| Ver otros días | ||||||
| Julio 2008 | ||||||
| DOM | LUN | MAR | MIE | JUE | VIE | SAB |
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | ||
| 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 |
| 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 |
| 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | 26 |
| 27 | 28 | 29 | 30 | 31 | ||