Pocos viajes dejan un souvenir tan delicioso, yo me llevo tu fuego grabado en mil orgasmos que agitaron esta mañana mi cuerpo, tus palabras más tiernas, tu plenitud insinuante, tus brazos asiéndome fuerte como si predijesen la despedida, tu cesión sin igual a cada uno de mis anhelos, mojada obedeciendo al ardor de que me penetres como tu desees.
Te tuve mío, hermética y en silencio te entregue todo, recorrí durante estas horas todo tu ser para no olvidarte, me llevo el sabor de tu semen en mi boca, el cabalgar sobre ti para no olvidar tu mirada en esos momentos.
Desperté sumida en un torrente líquido y vi tu cuerpo desnudo de ropas y tristezas recostado junto al mío, note tu aliento acariciándome la nuca, sentí el recorrer tus labios sedientos mis pezones, sin mesura dejemos que nos envolviese el calor, percibí esos dedos que sinuosos buscaban introducirse en mi vulva, me abrigo el entusiasmo de tu lengua lamiendo mis secretos, tu carne lacero mi voluntad aun a pesar de que hace pocas horas caí extasiada por el goce en el sueño mas profundo...

Pero ante todo me llevo tu complicidad en el tiempo, probablemente no despertare nunca nuevamente entre tus brazos, no volverá a suceder, pero quiero que recuerdes una cosa, aunque camine entre cristales rotos y me duela que descubras mis lágrimas, aunque nuestros caminos tomen rumbos distintos en un tiempo que intuimos cercano soy una mujer feliz por haberte conocido.
Foto: Cortesía & © by Calin Cárdenas