Mi diferencia respecto a otras es la libertad con la que vivo.
Solo y siempre mía.
No te confundas, ante todo soy absolutamente soberana y no me gustan las cadenas.
Ni de él ni tuya, sin dueño alguno.
Belleza extraordinaria y casi diáfana cuando mi libertad me otorga el poder de infligir sin medias tintas placer a vuestros cuerpos.
Inducción a un dulce despertar de los sentidos.
Cuando os tengo cerca de forma inevitable mi lengua acaba siempre realizando el mismo recorrido.
Llego al nacimiento de vuestros sexos mientras mis dedos coronan vuestro feudo con mi humedad arrogante.
Enveneno vuestras pieles.
Me dejo llevar por el éxtasis del regodeo, soy de carne y verso, para envolver con mis ganas o rozar con mi deseo.

Inagotable casi siempre, buscando en vosotros, hombres, las zonas mas erógenas y ofreciendo a esa ociosidad altanera mis pechos.
Dejándome llevar y desgarrando piel y alma.
No podréis escapar de mi.
Mis redes alcanzaron vuestro cuerpo la primera vez que posasteis vuestra mirada en mis curvas.
Hoy voy de caza...
Foto: Cortesía & © by Alfredo Andrés