Heme aquí, pensando en la forma de resolver esta disyuntiva. No es que se trate de una decisión trascendente sobre algo de vida o muerte, que vaya a definir el rumbo de mi vida de aquí en adelante. O quizás sí y yo aún no lo sepa. Creo que es más bien una nimiedad, aunque es un detalle de esos que te complican un poco la existencia.
El tema es que tengo dos amantes, lo cual por supuesto es maravilloso y no es allí donde radica el problema.
La cuestión está en que ambos tienen gustos bastante diferentes y, en el caso que hoy “me come el coco”, incluso contrapuestos: Mientras R. enloquece cuando ve mi sexo completamente depilado, L. prefiere que mi pubis esté cubierto por una frondosa mata de vellos o al menos por una corta pelusa.
El hecho de que R. viva muy lejos de aquí y lo vea sólo por unos cuantos días una vez al mes, y que L. resida en mi misma ciudad y nos encontremos a la menor oportunidad que tengamos, hasta ahora me ha permitido sortear este inconveniente. Una vez al mes me someto a una depilación completa para que R. disfrute de mi monte de Venus suave y reluciente. Para cuando me consigo con L. los vellos ya han crecido un poco y en cada nuevo encuentro tiene más y más con los cuales solazarse.

Pero hace unos minutos R. telefoneó para avisarme que había adelantado su viaje mensual y llegará mañana por la tarde.
Hace un par de días quedé en salir con L. esta noche y realmente tengo unas ganas enormes de estar con él.
Así que ahora debo decidir: ¿a cuál de los dos le doy la sorpresa?
¿Me presento lampiña ante L. o frondosa ante R.?
Foto: Cortesía & © by Tom Kendall