La sensualidad emana de tu magia, convierte en sencillo lo difícil, transforma en deseo las palabras, traspasa las fronteras de las pieles envolviendo nuestros cuerpos con un lazo de sentidos que emanan incipientes, haciendo se derrumben barreras, desaparezcan miedos, se abran las ventanas de nuestra alma de par en par, nos permite penetrar en lo prohibido y hacer de ello placer, actúa como bálsamo de nuestra ansia.
Como luz resplandece en la noche y la desnuda de su falso misterio dejando al descubierto sus secretos.
Cae al suelo mi ultima prenda, me prendo a tu cintura, como pantera hambrienta te reclamo, necesito vistas mi avidez con tus labios, vulneres mis remilgos con tu fuerza, castigues mi deseo y me fustigues con tu lujurioso pene enardecido.

Siento el frío cristal contra mis pechos, las cadenas que me subyugan a tu impaciencia, la torridez revolverse entre mis muslos, infinito oleaje que culmina en portentoso goce cuando tus acometidas furiosas resquebrajan por fin mi último resquicio.
Me rindo.
Algunos días perder una batalla es haber ganado la más apetecible de las guerras.
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