Ayer tuve un momento "Odio a Cristóbal". Suceden cada tres o cuatro semanas. Son cortos, a veces tanto que soy incapaz de recordarlos. Y siempre, sin excepción, vienen provocados por los celos, que él maneja a su antojo hacia mí.
He de decir, en honor a la verdad y pese a quien le pese, que Cristóbal es un tío tremendamente atractivo. Y no hablo de atractivo físico. Aunque también. Pero a Cristóbal le rodean unos cientos de elementos que resultan como imanes para algunas mujeres, muy... [continúa]
Pretendo seducirte, aspiro a consumirte, ambiciono llenarme de ti.
Hoy es así, no proyectes otra cosa, que quiero escudriñar tus recovecos y sentir tu elixir tiñendo de deseo la noche mientras mis dedos intranquilos te agasajan, quiero sentirte.
Que deambules en mis sueños no me basta, esta noche no, quiero tenerte frente a frente y envolver con un manto de arrumacos la incontinencia de dos seres que se pierden el uno en el otro una vez perdida la razón.
Voy a saber de tu ardor,... [continúa]
No sé si estoy curada, me empeño en estarlo, pero cuando nadie mira te sigo pensando. Y ya no pienso en ti como antes.
No.
Te siento dentro de mis entrañas, me muero por arrancarte un gemido. Y es que miro mi cama deshecha, y deseo deshacerla contigo.
Porque es que ya no me basta una embestida, ya no me basta mordisco. Ya no bastan cinco besos, ya no basta una mirada. Ya no me basta.
Y ahora mismo, tal como escribo, se me llena el corazón y el alma de una rabia que no concibo,... [continúa]
–Buenos días, me llamo Amanda y soy Amante...
–¡Hola Amanda!
–¡Ánimo Amanda!
–¡Te queremos, Amanda!
–La última vez que consumé, que consumí, que consumé, bueno, no sé coño, que follé con él, fue hace cinco meses. Desde entonces estoy limpia.
–¡Bravo Amanda!
–¡Ole Amanda, bien por ti, valiente!
–Ha sido un camino difícil hasta llegar aquí, y todavía me falta otro largo camino que recorrer. Echo de menos todos los días ese sabor, el de su polla entre mi boca, joder,... [continúa]
Cosas quiero como,
que seas la primera lluvia del invierno,
dejándote caer despacio
y luego en aguacero.
"Sencillos deseos", Gioconda Belli
Llueve sin parar desde hace días, a veces con tanta fuerza que el aguacero se transforma en tempestad, el fulgor de los relámpagos cruza el cielo ennegrecido y los truenos retumban en la distancia, anunciando que pronto llegarán donde estamos. Es entonces... [continúa]
De guardia y con lluvia. Nada Peor. Tarde gris de invierno. Un opio total. Frío afuera y silencio en los corredores.
Había terminado con la última emergencia y ya estaba buscando el abrigo y la cartera para ir al buffet a tomar algo y a seguir con la novela que estaba leyendo, cuando se abrió la puerta.
–¿Estás? –mi jefe de sala.
–Estaba por irme a tomar algo
–¿Cansadita? –le brillaban los ojitos, al muy travieso.
–Si no veo la hora de tomarme un café y después descansar un... [continúa]
Para Ángel...
porque los ángeles
no tienen espalda
Después que la pasión te ha liberado de la premura del comienzo, cuando ya he recorrido todo tu cuerpo con mis labios, trepado por tus colinas y descendido hasta tus valles.
Luego de sumergirme con la boca, los dedos y el sexo en esa inmaculada fuente de deleites profanos que es tu vulva, exiges más.
Incansable, sólo necesitas un instante de calma, antes de volver a... [continúa]
Al final no tuve más remedio que arrodillarme ante él.
Primero, porque conocerle fue un improvisado instante para el que no iba ni siquiera preparada.
No sabía que estaba allí. Atravesé la puerta, saludé cariñosamente a mi amiga Sonia, me dijo que habían venido un par de amigos a comer y entré en el salón de la casa de su tía, en alguna ciudad a la que vamos a veces, para presentarme.
Ya no dejé de mirarle en las cuatro horas de sobremesa.
Tampoco dejé de reírle, hablarle,... [continúa]
Cómo quisiera gemir de placer y brillar como el sol de tus ojos, vivir eternamente en tu sonrisa picara.
Cómo quisiera buscar en lo más profundo de mi y hallar respuestas, jadeante nacer como suspiro de tu boca y en la madrugada morir entre tus brazos, cabalgar en tu almohada y mojarme en tus aguas, vivir un instante en libertad, alejados del mundo, lejos de miradas acusadoras y lenguas viperinas, arder todavía en tu cuerpo, ser caricia húmeda entre tus sueños…
Esta ciudad, esta casa.
Las que me miran y me acogen ahora.
Me ocupan con sueños imposibles.
Y me llenan a veces con nervios, a veces con calma.
Esta ciudad, este cúmulo de prisas.
Este no vivir repleto de figuras.
Los números, que bailan. Los frescos, en el metro.
A veces tan distantes, a veces tan inmensos.
Este venir de trabajos pendientes, de tareas a punto de acabar con los nervios.
Este llegar a casa y desnudar las paredes, y abrazarme a la almohada de los... [continúa]
Al tema de hoy.
Estaba pensando en mis miedos.
Como me enseñaron hace tiempo, nadie puede ser realmente seguro de sí mismo si no es capaz de admitir sus inseguridades y, aun así, seguirse sintiendo seguro.
No hablo de declararse un inseguro redomado, hablo de no tener miedo a serlo. Yo tengo unas cuantas inseguridades. La más conocida e incomprendida es mi inseguridad al teléfono. Creo que nadie encontraría mejor manera de torturarme que obligarme a llamar por teléfono. Por eso no... [continúa]
Para que sigas
descubriéndome.
Hoy no necesitas un mapa detallado de mi cuerpo que te muestre las colinas por donde te gusta deslizar labios, lengua y dedos, dejando a tu paso una selva de poros húmedos y erizados. Hoy no necesitas un plano para encontrar las hondonadas en las cuales te aventuras, explorando con detenimiento y maravillándote con cada nuevo descubrimiento; o las hendiduras que, entregada y voluptuosa abro para ti con generosidad para... [continúa]
Un día de ese otoño del mes de abril esperaba a mi primer paciente en el consultorio. Desde la ventana que daba al pulmón del hospital, donde convergían las habitaciones de internación de Traumatología, por primera vez reparé bien en él.
Fue el día que me sorprendió la mirada de ese médico que una mañana de esas se había acercado al buffet mientras tomaba un café, me preguntó si podía compartir la mesa y, sin darme tiempo a responder, se sentó frente a mí y se... [continúa]
Hay momentos en la vida en que es inevitable llegar a una encrucijada. En situaciones así, en días como esos, tenemos que enfrentarnos a la decisión de elegir uno de los caminos que, desde ese cruce, ya no volverán a juntarse, porque no corren paralelos. Son esos instantes en los cuales queda marcado un antes y un después, y ya que elegimos un camino, no podemos retroceder ni desandarlo.
Pero en esos acontecimientos excepcionales y por esa sorprendente paradoja de la vida, cuando... [continúa]
Hay cosas que son inherentes a mi profesión y una de ellas son los becarios. En turnos de tres, seis o nueve meses, los angelitos se pasean de despacho en despacho a la espera de que alguno de nosotros tenga a bien explicarle algo que no sea cómo archivar los expedientes o cómo utilizar la máquina de café.
A mí me gusta la parte formativa de mi profesión, porque siempre acaba derivando en temas sexuales. No sé, debo de tener un letrero colgado de mí en el que pone “salida y además... [continúa]
Me gusta cuando te vuelves loco, perverso, imaginativo… Y escucho el sonido agudo del teléfono, ese
–Hola –como respuesta a mi:
–¿Si? –totalmente dormida, oír:
–Abre la puerta –ponerme cualquier cosa encima y salir de la cama con el rostro iluminando.
Abrir y verte allí plantado. Mirar y ver por la ventana que ni siquiera es de día.
Besarte a toda prisa, tocarte como si me faltara tiempo para hacerlo, desnudarnos por el camino mientras mis ganas te arrastran a mi... [continúa]
Últimamente leo mucho.
Leo para ocupar el tiempo que me queda entre pensar en ti y soñar contigo. Leo para poder construir una historia de amor de manual.
Para empaparme de detalles, para llenarme de ellos e ilusionarme pensando que es lo que me ocurre contigo.
Y así te sueño. Me gusta leer.
Me gusta leer nuestra historia.

Últimamente leo mucho.
Leo para... [continúa]
A mi paciente Delia la tenía estabilizada: llevaba semanas apareciendo en consulta con una sonrisa, después de meses de culpabilidad, depresión, sentimientos de inutilidad y pensamientos absurdos del tipo “Nunca voy a ser feliz.”
Así que la veía aparecer con su sonrisa y me sonría porque me daba las gracias por ya no sentirse ni culpable, ni inútil, y por empezar a pensar que quizás ser feliz no sea una meta en sí misma, si no simplemente vivir con una sonrisa.
Cabalgamos por días sin parar,
desbocados corceles del amor.
Áspera textura del viento, Gioconda Belli
Basta con que digas esas palabras: “Vení, subite”, adornadas por tu acento cantarín y la voz ronca de deseo, para que la magia surta efecto y yo me despoje de la ropa que aún llevo puesta.
Si además acompañas tu invitación con el gesto de tender una mano hacia mí y tocarte con la otra el regazo desnudo, donde ya se... [continúa]
–No logro sentirlo –dijo en un susurro Lumi, esa enfermera gaucha que siempre estaba dispuesta a ayudar.
Ahora ella era quien me pedía ayuda.
Mientras compartíamos unos mates en la sala de traumatología.
Estaba contándome que tenía serios problemas con su pareja. Que no tenían sexo.
–Creo que ya no me quiere. Que todo terminó entre nosotros.
Mi amiga sentía que su relación estaba terminada así que luego de escucharla atentamente decidí hacerle algunas sugerencias.
–Lumi... [continúa]
Para Ángel
Por su ternura
y sus caricias
a mi autoestima.
–Tersa.
–Mmmh...
–Apetecible.
–¿Te parece?
–Tentadora.
–¿En serio?
–Hermosa.
–¿De verdad?
–Tocable.
–Bueno, quizás sí.
–Firme.
–Ya no tanto.
–Más firme y parada que la mayoría.
–Habrá otras.
–No sé y no me importa.
–Ah.
–Perfecta.
–Nada es perfecto.
–Para mí lo es.
–La de Mel Gibson está mucho... [continúa]
En general los hombres son malos en la cama, la mayoría porque lo que se han ido follando por el camino han sido a mujeres reprimidas y muy estúpidas, que preferían fingir uno o varios orgasmos antes que contarles que si seguían embistiéndolas así lo único que le iban a conseguir provocarles es un chichón en la cabeza (o en la frente, cada uno se imagine la escena como prefiera).
Así que cuando te encuentras a uno que sabe de follar de verdad, lo primero que tienes que hacer es darle las... [continúa]
La gente normal, los otros, no aspiran a una vida tan intensa. Quizá se conformaron con lo que encontraron. No son adictos a las emociones fuertes (…) Les basta con vivir el día a día y no esperan hallar fuera lo que no tienen dentro”
(Raquel “Nosotras que no somos como las demás”)
Y como ella no voy a consentirme menos que eso, desde luego me gusta la intensidad en la vida, esas dudas existenciales pero a la vez saber que no voy a rendirme aunque la partida parezca ir en mi contra,... [continúa]
Sin duda me haces falta.
Pero no te lo diré.
Es simple y complicado.
Mi piel, mi piel te llama.
Hoy me miro.
Sonrío.
Se que tú estás
(igual que yo)
Pensando eso
que deseas de mí, de ti.
Sensibilidad que llega a doler.
Placer que no llega a explotar.
Pero... [continúa]
Había nacido el 1º de junio de 1926. Se llamaba Norma Jeane Baker –ella decidió usar el apellido de su madre y no el Morteson de su padrastro–, y había conocido la indefensión, los hogares sustitutos, los orfanatos, y el abuso sexual. Una experiencia traumática de violencia que la marcaría para todo el resto de su existencia.
Quizás ni se imaginaba llegar a ser una actriz cuando un fotógrafo la descubrió en 1944, cuando realizaba un artículo sobre la contribución femenina a... [continúa]
E adesso spogliati,
come sai fare tu.
Bella senz’anima, Riccardo Cocciante
A veces me pregunto si puede haber algo más placentero que observarte mientras te quitas la ropa.
Adoro sentarme desnuda en la cama y verte allí, parado frente a mí, sacándote la camisa del pantalón y abriendo sus botones, sin dejar de mirarme a los ojos. Entiendes que ardo de deseos por ti y yo sé que prolongas el momento para llevarme al límite y... [continúa]
Noche de guardia, de esas en las que da la sensación que los pacientes, como brotes en los pasillos, deciden venir todos al mismo tiempo y todos en mal estado.
Estábamos en el office tomando un café con otros compañeros cuando el altavoz empezó a repetir mi nombre seguido de un “... se la requiere en la guardia”.
–Se acabó la tranquilidad –dije, levantándome de la mesa y dejando mi café a medio tomar.
“Kinesióloga, se requiere su presencia en la guardia...”, la voz me... [continúa]
En días como hoy, fríos y lluviosos, cuando termina la semana, anhelo regresar a casa para disfrutar de la calidez del hogar encendido, del silencio de las calles vacías y de los momentos compartidos.
Son días como los de hoy, cuando me adueño de tu lugar en la cocina con una copa de vino y me encargo de la cena porque lo disfruto y porque sé que te gusta que me instale allí, comparta los quehaceres cotidianos y te sorprenda con algún plato inusual.
Y mientras estoy ahí, trajinando... [continúa]
Llevaba seis meses observando la agonía de mi relación con Cristóbal.
La última vez que habíamos disfrutado de nuestra compañía había sido a regreso del verano. Esa noche, reservé una salita privada en un restaurante de cocina francesa cuyo ambiente te transportaba irremediablemente de mi ciudad a París. Nos reímos, nos quisimos, nos deseamos y nos tuvimos.
A las siete de la mañana del día siguiente, desayunamos en la cafetería cercana a su hotel, esa que ya nos conocía, y nos besamos... [continúa]
Puedo verte, escucharte, oír tu palpitar, conocer tus deseos, leer en tus ojos, sentir como tú sientes, vivir como tú vives…
Leer tus pensamientos incluso.
Te conozco, te vigilo, te mimo…
Gozo cuando tu gozas, vibro cuando tu vibras, tiemblo al mismo tiempo que tu cuerpo se quiebra.

Disfruto de él al mismo tiempo que tu te regocijas, como de su néctar mientras tu lo... [continúa]
La primera:
que te creas
(de una vez por todas)
dueño absoluto del hambre
mi vicio
del cuerpo
que tocas
que ves
que tienes
delante.
Siguiente y... [continúa]
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