Cómo quisiera gemir de placer y brillar como el sol de tus ojos, vivir eternamente en tu sonrisa picara.
Cómo quisiera buscar en lo más profundo de mi y hallar respuestas, jadeante nacer como suspiro de tu boca y en la madrugada morir entre tus brazos, cabalgar en tu almohada y mojarme en tus aguas, vivir un instante en libertad, alejados del mundo, lejos de miradas acusadoras y lenguas viperinas, arder todavía en tu cuerpo, ser caricia húmeda entre tus sueños…

Cómo quisiera que fueses algarabía que me posee lentamente y a su antojo, exhuberancia entre llamas que no entienden de ausencias, divino pecado que me hace naufraga en tus puertos o playa desierta recibiendo el ir y venir de tu oleaje.
Cómo quisiera que mi piel siguiese adornada con tu saliva y tu semen, esparcido por toda ella, mientras aun palpitan mis entrañas. Saber que no fuiste simple ensoñación.
Cuántas cosas quisiera gritar…
Y sabes solo voy a gritar una: “¡Dime de nuevo te deseo!”
Que no me canso de escucharlo.
Foto: Cortesía & © by Mel Gary M. Photo