Colección Voyeur

Martes 14 de Agosto de 2007
Circunstancias

A mi paciente Delia la tenía estabilizada: llevaba semanas apareciendo en consulta con una sonrisa, después de meses de culpabilidad, depresión, sentimientos de inutilidad y pensamientos absurdos del tipo “Nunca voy a ser feliz.”
Así que la veía aparecer con su sonrisa y me sonría porque me daba las gracias por ya no sentirse ni culpable, ni inútil, y por empezar a pensar que quizás ser feliz no sea una meta en sí misma, si no simplemente vivir con una sonrisa.

Pero las circunstancias le han dado un revés, y me pide ayuda mientras llora, llora y llora, desconsolada, por favor ayúdame, y yo no puedo ayudarle, no puedo vencer sus circunstancias, y aunque puedo ayudarle a entender que no son más que eso, circunstancias, y éstas cambian, sólo hay que darles tiempo a cambiar, quisiera tener algo, una fórmula, un secreto, la magia, el poder, la oportunidad y la manera de cambiar sus circunstancias.
Tengo una solución: todos la tenemos. Excepto en la enfermedad incurable y en la muerte. Le explico a Delia la solución.
Pero no depende de ella que la solución llegue, a veces tienes que luchar por alcanzarla, poner todo tu empeño, pero nada te garantiza que suceda, porque no depende totalmente de ti.
Lo que sí depende de ella es tener la conciencia tranquila: dormir cada noche sabiendo que está haciendo lo imposible por solucionar su problema. Y eso le explico.
Nos ponemos a escribir pasos, métodos y maneras. Le explico pautas, conductas. Hablamos de ellas, de si son factibles, de si puede llevarlas a cabo.
–¿Puedes? Pues entonces ¡a trabajar! –Seguimos escribiendo y hacemos dibujitos: aquí la solución, aquí el camino para llegar a ella. Aquí los obstáculos. En este lado las fortalezas.
Lo entiende perfectamente, es lista, depresiva, pero lista.
Entonces cuando estamos a punto de fijar una nueva cita para la semana que viene, Delia me mira y me pregunta, de nuevo emocionada:
–¿Lo conseguiré, Amanda?
No tengo ni idea. Pero no es lo que ella quiere escuchar. Me toma la mano mientras me lo pregunta y vuelve a repetir:
–Dime, Amanda, ¿saldrán las cosas bien?
Me olvido de mi título y de mis trece años de terapias varias.
Y le digo, mientras respondo cariñosa al gesto de su mano sobre la mía:
–Claro, mujer, ya verás como todo va a salir. Tú tranquila.
Las circunstancias adversas no necesitan a una psicóloga formada y entregada. Ni técnicas terapéuticas científicamente comprobadas. Ni teorías que nadan entre neurotransmisores y controles emocionales: sólo necesitan un abrazo. Un “Tú tranquila”. Un “Todo va a salir bien.”
Sólo necesitan a un amigo.

Foto: Cortesía & © by Mario Vidor

 
Publicado por Amanda a las 05:00

Respuestas
14 Agosto 2007 - 10:14
Angel
No intentes jamás curar el cuerpo, sin antes haber curado el alma. Hipócrates..... "Actitudes que sanan "...esa "Clínica del Alma" que muy pocos logran entender Un día le dije a un paciente mio: _ No traigas más equipaje que tu propia fe y le dí un abrazo... Amanda me pone muy felíz ver que a vos tambien te da resultado la terapia de un abrazo. Un beso.

Tamaño de letra
Sindicación
Publicaciones
Publicidad
 
 
Categorías
Enlaces