Colección Voyeur

Viernes 17 de Agosto de 2007
El Becario

Hay cosas que son inherentes a mi profesión y una de ellas son los becarios. En turnos de tres, seis o nueve meses, los angelitos se pasean de despacho en despacho a la espera de que alguno de nosotros tenga a bien explicarle algo que no sea cómo archivar los expedientes o cómo utilizar la máquina de café.
A mí me gusta la parte formativa de mi profesión, porque siempre acaba derivando en temas sexuales. No sé, debo de tener un letrero colgado de mí en el que pone “salida y además demagoga” porque los becarios acaban preguntándome cómo echarle un polvo a una tía por el culito sin lubricante en lugar de preguntarme cuál es la manera más eficaz de diagnosticar un trastorno dismorfofóbico.
El caso es que desde hace unas semanas, el nuevo becario me tiene a mí en un estado de semi-fantasía sexual, porque la que acaba imaginándose lo del culito soy yo y estoy por avanzarme y contarle el truco para hacerlo sin lubricante.
El churumbel no llega al cuarto de siglo, pero es pura delicia erótica. ¿Sabe alguien lo que es una delicia erótica? Pues algo así como que te apetece follártelo pero con mucho cariño, mientras le cuentas lo del trastorno y lo del culito todo al mismo tiempo.
Lo increíble del caso es que el niño me manda mails diciéndome que soy su fantasía y luego se planta en mi despacho, se sienta en la mesa de enfrente y me pregunta como hacer frente a sus inseguridades.
Digo lo de “increíble” porque bueno, vale, no estoy mal, tengo un puntito sexy y cierta seguridad a veces abrumadora que pone bastante, pero vamos, que le llevo muchos años y en cambio mis compis rondan su edad y son todas monísimas: cosas de mi jefe, que sólo se rodea de niñas espectaculares, y conste que a mí me contrató porque era “la inteligente”, que decía que tanto “chochito” tonto tiene su punto, pero que de vez en cuando es necesario un poco de saber hacer.
Como al parecer no soy, ni de lejos, la única que opina que el becario es una delicia erótica, tengo al patio revolucionado: salen todas a la misma hora que él, le dan su número de teléfono, le comentan que si se apunta con ellas a tomar cervecitas, y todas se han interesado por su estado sentimental.

Ayer estaba comprando (cosas que hacemos las ex amantes también: fregar, limpiar, cocinar e ir al puto super) cuando recibo una llamada y dejo el cestín ese súper fashion que se han sacado de la manga con rueditas y todo, y veo en el display un número desconocido y contesto como yo contesto a los números desconocidos: “¿Quiéeeeeeeeeeeeeen?”
–Soy el becario –dijo. Bueno, dijo su nombre.
Me hace una serie de preguntas profesionales y de pronto caigo en la cuenta de que yo no le he dado mi teléfono, así que le espeto:
–Oye, ¿y cómo conseguiste mi número?
Y el tío chulito me dice:
–Los hombres que sabemos lo que queremos, sabemos cómo encontrarlo.
Toma ya: ni un cuarto de siglo y me ha dejado boquiabierta.
Esta mañana, tomando café en el bar de enfrente, el becario llega, se sienta junto a mí, me besa en la mejilla y me dice:
–Gracias por el consejito de ayer.
–Gracias a ti por dejarme con la boca abierta a mis años –le contesto.
Mi jefe delante se ríe y bromea:
–¿Vosotros estáis liados, no? –y dos de las niñas se codean y me miran y pienso que me van a pitar mucho los oídos esta tarde.
Pero el becario sostiene su mirada en la mía, y sin cortarse un pelo, saca un cigarrillo, lo enciende, y dice:
–Todavía soy capaz de dejártela mucho más abierta.
Creo que el muy jodido debería pasar por muchos despachos de muchos hombres ya hechos que, aunque ya conocen perfectamente el truco del culito sin lubricante, no tienen ni idea de cómo dejar a una mujer boquiabierta dos veces en menos de veinticuatro horas.

 
Publicado por Amanda a las 05:00

Respuestas
17 Agosto 2007 - 21:04
Angel
¿boquiabierta dos veces a ti Amanda? Es que por lo que leo "el tio vale"... Os vais a quedar en la parra /o vais a caer de culo jejejjejeje :) Un beso.

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