Al tema de hoy.
Estaba pensando en mis miedos.
Como me enseñaron hace tiempo, nadie puede ser realmente seguro de sí mismo si no es capaz de admitir sus inseguridades y, aun así, seguirse sintiendo seguro.
No hablo de declararse un inseguro redomado, hablo de no tener miedo a serlo. Yo tengo unas cuantas inseguridades. La más conocida e incomprendida es mi inseguridad al teléfono. Creo que nadie encontraría mejor manera de torturarme que obligarme a llamar por teléfono. Por eso no llamo nunca. Es una inseguridad muy práctica: no gasto más de cinco euros al mes en llamadas. Si digo ?te llamaré? es que te estoy mintiendo.
Cuadra bien con ser amante: no te tienes que preocupar por eso de no poder llamar a tu casado cuando te de la gana, es que a mí no me da la gana nunca. También me molesta que me llamen. Bueno, no con todo el mundo. A mi mami le contesto. Y a mi niña. Y hasta puede que a mis amigos. Pero como un tío me diga ?te llamaré? me puedo pasar días obsesionada con la idea de que lo haga. También es práctico: si no me llama nunca, me siento aliviada.

Lo que no me explico demasiado es como teniendo esa inseguridad me lo paso tan bien practicando sexo telefónico. Bueno, quizás sea una insegura guarrilla. Debe ser eso.
Otro de mis miedos conocidos son las fobias simples más clásicas: aviofobia, vértigo, miedo a la oscuridad, a caminar sola de noche, a la velocidad, a los cuchillos afilados, a quedarme sin deseo sexual de pronto, a no tener siete orgasmos en una noche, en fin, lo clásico.
Y por último, vienen mis miedos emocionales: a no verle más, a no escucharle más (bueno, menos si es por teléfono), a que me diga que ya no me desea, a que no vuelva a hacerme el amor, a que se olvide de mí, a que no venga a mi ciudad nunca más.
No sé por qué, pero creo que yo no sabría vivir sin mis miedos emocionales. Porque el día que ya no los tenga, será porque habré perdido todo mi interés en él.
Y quizás ese día, su llamada ya no me sobresalte y no conteste como una gilipollas ?¡Holaaaaaaaaa!? y me tiemble la voz y me sienta profundamente insegura porque quiero decir cosas inteligentes para seguir impresionándole. Sí, ese día habré perdido el miedo al teléfono. Y habré perdido mucho más que eso.
Foto: ?Slices of the Mind? Cortesía & © Dewayne Flowers by fleshandcolor