Colección Voyeur

Viernes 24 de Agosto de 2007
De rodillas

Al final no tuve más remedio que arrodillarme ante él.
Primero, porque conocerle fue un improvisado instante para el que no iba ni siquiera preparada.
No sabía que estaba allí. Atravesé la puerta, saludé cariñosamente a mi amiga Sonia, me dijo que habían venido un par de amigos a comer y entré en el salón de la casa de su tía, en alguna ciudad a la que vamos a veces, para presentarme.
Ya no dejé de mirarle en las cuatro horas de sobremesa.
Tampoco dejé de reírle, hablarle, descubrirme, escucharle.
Me atrapó la pasión con la que explicaba algo tan nimio como el tiempo. O la misma que ponía al contarme, sin conocerme apenas, su currículum emocional. O la que me encendía al explicarme su insuperable currículum sexual.
Un ligoncete cualquiera. Bueno, cualquiera no. Los ligoncetes cualquiera no tienen esa sonrisa, ni esos ojos negros chicos. Ni ese acento del Sur tan fácil de identificar. Ni ese entusiasmo por atraparme en su discurso.
Debió pensar lo mismo de mí: allí estábamos los dos copa de vino tinto a copa de vino de tinto, contándonoslo todo sin pudor alguno, mientras Sonia y su amigo nos seguían exhaustos.
–¿Salís con nosotras, no? –le dije luego.
Sí, yo creo que sí –contestó él.
Durante unas horas creí que me había equivocado y confundido su interés. Le buscaba insistente, sorprendida ante tal símil de enamoramiento en mí. Él iba y venía, reía y tocaba, hablaba y callaba, quizás tampoco sin saber.
Sonia bailaba medio embriagada y bastaron dos horas más para que, de pronto, se hiciera uno de esos círculos de futuribles dobles rollos improvisados que tanto me gustaban en mi adolescencia (y a todos): él hablaba con su amigo, planeaban, comentaban. Sonia y yo nos preguntábamos "¿Te gusta?" "¿Tú crees que le gusto?" y maquinábamos estrategias para quedarnos cada una a solas con ellos.
Debieron pensar lo mismo (o maquinar con igual fortuna).
Me besó justo después de un baile en que encajamos tan bien el ritmo que tuve que decirle: "Si bailas así, no quiero ni imaginar cómo vas a follarme."
Me besó durante tanto tiempo que perdí la noción del mismo.
Eran las cinco de la mañana, llevaba doce horas dejándome llevar por él y llevándole a él.
Sonia y su amigo desaparecieron.
Entramos en su pequeño piso del centro.
Me dijo:
–Me has encantado, Amanda.

Y entonces, tengo que admitirlo: me tuvo de rodillas ante él.
Para hacerle una fantástica mamada.
Pero él me levantó del suelo, me abrazó y besó mi cuello.
Aun llevo el sabor de sus dulces caricias sobre mi piel. Despertar abrazados habiendo dormido el uno en el otro tras hacer el amor con la torpeza del desconocimiento mutuo. El aroma del café riendo mientras me seguía besando por todas partes. Sus manos entrelazadas en las mías con ternura. Sus palabras aun buscando atraparme.
Un amor de compañía. Deseo efímero, como todos los míos desde que Cristóbal está en mi vida.
Me despedí mientras abría la puerta de mi taxi. Me senté en la puerta de embarque a la espera de Sonia, que apareció con esa sonrisa que ya lo dice todo.
Me preguntó:
–¿Volveremos a verles?
–Yo no.
–Pero valió la pena.
A punto de subir al avión, Sonia y yo ya hablábamos de Cristóbal y de volver al trabajo y de Lili y de la madre de ella. Y entonces, como última sorpresa, sonó mi móvil:
–¿Quién eres?
–Si que me has olvidado pronto.
–Eyyy, ¿Cómo has conseguido mi teléfono?
–Mi amigo, Sonia, tú.
–Te echo de menos.
–Yo también.
–Estamos a punto de embarcar.
–Lo imaginé, quería desearte un buen viaje.
–Gracias... y gracias por una noche encantadora. Has sido maravilloso conmigo.
–Gracias a ti, bonita. Para mí también ha sido increíble.
–Bueno pues... adiós.
–Adiós.
A punto de colgar.
–Amanda, espera, no cuelgues.
–¿Pasa algo?
–Sí.
–Dime.
–Vuelve pronto. O bueno, cuando tú quieras. Pero vuelve.
Cuelgo.
Ahora sí. Ahora sí me arrodillo ante él.

Foto: Cortesía & © by Sergei Fridman

 

 
Publicado por Amanda a las 05:00

Respuestas
24 Agosto 2007 - 06:57
Enviar un emailHermes
Arrodillarse así da gusto.... en los dos sentidos... Besos morbosos
24 Agosto 2007 - 21:18
Angel
Ahora sí. Ahora sí me arrodillo ante él.... EXCELENTE!!! Un beso

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