Tu olor es como un bálsamo que aplaca mi locura, que me devuelve la cordura para esperarte hoy.
Tu olor me trae el viento frío de las montañas, esas que tú y yo veíamos desde nuestra ventana.
Tu olor me trae imágenes de una manta en el suelo, frente a la chimenea presa de tus besos.
Tu olor aún me transporta aunque hayan pasado años a cualquier lugar que nosotros pisamos: La alfombra de Madrid, la Sierra en primavera, el Sol de la Riviera y la magia de París.

Y aún quedan lugares marcados por los dos. Y dos plazas y un parque especialmente nuestros, y un café vacío marcado por un trébol.
Y cada vez que siento que tu olor me impregna, me asomo a la ventana a esperarte llegar.
Y me quedo dormida, con una sonrisa, oliendo tus recuerdos y sintiendo tu mirar.
Foto: Cortesía & © by Kierst