Nadie entenderá lo nuestro, pero quizá eso nos hace más fuertes.
Orquestamos los sentimientos para encontrar la melodía perfecta.
Sabemos lo que queremos y luchamos por ello.
Olvidamos que no es fácil para besarnos y tocarnos como niños.
Traemos sonrisas calmadas que convertimos en gemidos ahogados.
Robamos segundos al día para pervertirnos juntos.
Olemos y palpamos, lamemos y gozamos.
Sentimos más que nadie, más que nada este amor.

En lo que creemos vivimos.
Foto: Cortesía & © by Kierst