Con mis pies en la arena húmeda construí en el horizonte fantasías, quizás porque note la calidez del astro rey rozándome la piel, el agua salada vestía mi desnudez y sentí el mar y empecé a devorarlo, a escuchar sus latidos, sus poemas de espuma…
Céfiro musitaba tu nombre y me embriagué de mar para ser tu orilla, acantilado donde batir tu furia y recibir tus olas y temblar bajo ellas… No sé, simplemente no sé, pero estallé en deseo mientras ansiaba que consumaras mi cuerpo.
Sudor sobre mi piel, resbalando entre mis pechos.
Quise beber tu luz, bajo la calima de mediodía y rodeada de cuerpos líquidos ansié surcar los sargazos en tu aparente calma, navegar en tu cuerpo como delfín de luz blanca recorriendo mil mares.
Susurro azul y aroma de tu cuerpo.

Con mis pies en la arena húmeda construí en el horizonte fantasías.
Desnuda me sumergí en él y en ti y me dejé llenar por ambos, arrullada por ese oleaje turbulento y carnal.
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