Colección Voyeur

Domingo 16 de Septiembre de 2007
El Salto del Tigre

El traumatólogo de guardia de esa noche era el doctor Viale, a quien la mitad del hospital apodaba cariñosamente El Negro y la otra mitad lo llamaba Batman desde que mi amiga Bet –colega de él–, se había ido de la lengua con eso del guardapolvos flotándole como una capa.
Admito que yo sentía afecto por El Negro, hasta que empezó a mostrar síntomas de que padecía algo semejante a una obsesión por mirarme las tetas. Y como era bajito –Bueh, enano no era, tampoco hay que exagerar–, tenía que ponerse en puntas de pie para mirarme el escote, lo que me resultaba bastante incómodo si estábamos a solas, y ya no les digo cuánto me fastidiaba si lo hacía en presencia de terceros, el muy guarro. La obsesión pareció declarársele cuando decidí terminar las cabalgatas con fines terapéuticos, que fue cuando empezó a ponerse muy cargoso cada vez que me veía y, cuando no coincidían los días de guardia, con los mensajitos en el celular.
Claro que si le buscamos el lado positivo al asunto, mejor que el traumatólogo de guardia fuera él y no Bet, su compañera y mi amiga del alma, porque todavía estaríamos la dos pishándonos encima de tanto reírnos, porque ambas tenemos la risa floja.
Cuando llegué a la guardia, El Negro estaba en el pasillo. Se ve que tenía uno de esos días movidos, porque apenas si me miró las tetas y se limitó a hacerme un gesto con el dedo pulgar señalando hacia la puerta del consultorio.
–Quiso hacer el Salto del Tigre y se cayó... no tiene nada roto –dijo. Se notaba que había estado riéndose.
–¿El quéeeeeeeeeee?
–Nada, nada... –me contestó y se fue meneando la cabeza riéndose y con el guardapolvo ondeando como la capa de Batman, dejándome intrigada y con la palabra en la boca. Las cosas que tiene que aguantar una cuando trabaja en un hospital público.
La paciente no había venido sola. La acompañaba el marido (después me enteré que no era el marido, sino la pareja de ese momento). Ni bien entré al consultorio y la vi recuerdo haber pensado “¡Ay, Dios! ¡La suerte que tienen algunas!” Porque, hay que decirlo: la señora además de que parecía ser bastante mayor que el señor que la acompañaba –aunque quizás no era tanto, sino que estaba bastante estropeadita, la pobre–, era de las del tipo cacatúa a las que sólo le falta la escoba  (Nadie mejor que una mujer para evaluar a otra y no es que sea mala, yo no tengo la culpa si la pobre se parecía a una cacatúa), y él era uno de esos señores maduros a los que algunas mujeres miramos no una sino dos veces y siempre con malas intenciones. Un bombonazo, el caballero.
Según la ficha de admisión La señora mayor había manifestado tener cincuenta-y-muchos años y ser de profesión psicóloga. Había pasado por rayos y las placas certificaban que no tenía nada roto, pero cuando le bajé la bata comprobé que, además de las tetas caídas, un lado del cuerpo era más moretón que cuerpo. Brazo, cadera, muslo y pierna conformaban un gran moretón homogéneo.
–¿Qué le pasó, señora –pregunté.
–Me caí... ya le dije al doctor que...
–Sí, sí, ya me comentó. A ver si puede mover bien el brazo –la interrumpí antes que empezara con la cantinela.
(Sí, claro, vos te caíste y en el mismo momento alguien te tiró una pared encima de ese lado).
–Me duele.
–Claro que le duele... ya va a pasar...
(No es para menos, querida. No a cualquiera le tiran una pared encima y sobrevive para contarlo).
–Es que mi umbral de dolor es muy bajo –dijo, con esa manera que tienen los psicólogos de aplicarle a todo un marco teórico.
(¡Uf! ¡Qué hinchapelotas! Qué umbral ni qué umbral. Va a ser mejor que lo levantes, cariño, porque te va a doler mucho por lo menos por una semana).
–Bueno... tranquila... Ahora le vamos a curar esas nanas... –le dije, y casi se me escapa “abuela”, pero conseguí callarme a tiempo.
El señor estaba ahí, con nosotras, parado en un rincón, calladito y muy serio.
–¿Así que se cayó? –le pregunté a ella pero lo miré a él.
–Sí... se cayó –dijo, serio y compuesto.
–Ajá... Pero, ¿de dónde se cayó?
(Por los moretones del brazo, la cadera y la pierna izquierda, parecía que se había caído de un quinto piso y de puro milagro, porque había sobrevivido).
–Ejem... Mjm... –carraspeó y masculló, como si estuviera atendiendo a un paciente.
–De la cama... –contestó él–. Se cayó de la cama...
–Ah... ya veo –dije mientras hacía que levantara el brazo. La bruja debía ser de la familia del Hombre Goma, porque de donde fuera que se había caído y tal como me lo anticipara Batman no se había roto nada. Así que después de recomendarle que no hiciera movimientos bruscos durante un mes y sugerirle que se tomara el anti inflamatorio para el dolor que le había recetado, la mandé de vuelta para la casa.
Y me fui a buscar a Batman para que me contara qué había pasado porque me carcomía la intriga.

–¿Tirada en el piso? –traté de imaginármela, en el espacio entre la pared y el borde de la cama, atontada por el golpe, después de semejante porrazo.
–¿Te cuento o no te cuento? –me preguntó Batman cuando estábamos tomando el vigésimo café de la noche en el bar del hospital.
–No me vengas con eso que se cayó de la cama –le contesté.
–No, en serio. Se cayó de la cama –dijo.
–No jodas.
–No jodo, es cierto... bueno... parece que quiso hacer El Salto del Tigre y le erró–dijo. Y soltó la carcajada y se atragantó con el café.
Por lo que entendí que me contó Batman cuando pudo parar de reírse, según el relato del señor maduro que era la pareja, parece ser que la señora licenciada –a una psicóloga no se la llama señora, sino “Licenciada” porque de lo contrario, menos Amanda, todas se ofenden–, era una de esas personas torpes de nacimiento y por genética, que suelen llevarse todo por delante y caerse en los lugares menos imaginables y sin que nadie los empuje.
Pero bueno, algo debía tener de interesante la pobre, torpe o no. Porque siempre según la versión de Batman, basado en la versión del bombonazo maduro, parece que a la hora de los revolcones la señora solía mostrarse efusiva y le ponía ganas a la cosa. Algo sacada ella, digamos. Debía ser una de ésas a las que les da por moverse y por dar grititos y pegar pataditas en la cama como si estuvieran poseídas y –como a mí–, parece ser que le gustaba jugar al caballito.
Debe haber sido durante uno de esos despliegues de incontinencia que debió haber querido montarse sobre el señor maduro, pero con tal desenfreno que pegó demasiado envión, no calculó bien y saltó de tal manera que pasó de largo por arriba de él y –siempre según la versión del caballero–, se estrelló contra la pared y la puerta que daban al balcón de su lado de la cama cuan larga era y tal como venía, con todo el envión: ¡PLONCK!
(Me la imaginé estampándose contra la pared y yo tampoco pude reprimir la carcajada).
–Hay que ser boluda –dijo El Negro–. Imaginate...
Claro que me la imaginaba.
–¿Y él que hizo? –le pregunté, cuando conseguí parar de reírme un poco. Ambos llorábamos de risa.
–Eso es lo que le pregunté yo... –me contestó, y vuelta a carcajearse.
–¿Y qué te dijo?
–¿Qué me dijo...? Jajajajaja –Batman lloraba de risa, el muy cretino.
–Dejá de reírte ¿querés?
–Sí, sí... me dijo que ella de repente pegó un salto y él la vio pasar por arriba y escuchó el ruido del cuerpo al golpear contra la pared y entonces se asomó por el borde de la cama y la vio ahí, en el suelo y no sabía qué hacer porque no entendía qué había pasado... –se secó las lágrimas que le corrían por las mejillas de tanto reírse.
–¿Y?
–Y lo único que atinó a hacer fue preguntarle: “Adónde ibas? ¿Te golpeaste?”
Moraleja: El Salto del Tigre no es recomendable para personas de la tercera edad.

Foto: Cortesía & © by Buzz Ellington

 
Publicado por Ángel a las 05:00

Respuestas
16 Septiembre 2007 - 09:11
Betina
Las convulsiones a las que se ve sometido mi cuerpo cuando leo este"Salto del tigre" Angel... me mmmm de risa.... jajajajjajjajja me encanta tu gènero. Es tanto el dolor de los músculos ... que me muero de risa.jajajajajaj.......... Que buen "COMBO"... Angel: ¿el negro era Dr. Tarreklo Tuwueso? jajajajajajajaj........... ¿y la "linceciada": Tarayado Tukoko ? jajjajjajjajajja ¿y HZGADr:Kienkarajo Tekura? jjajajjajajajjajajaja MUY BUENA MORALEJA....JAJJAJAJA Un beso .
16 Septiembre 2007 - 12:23
Ruby
Me encantan este tipo de anécdotas entre médicos y pacientes. Las siento verídicas y no es mas que a lo que nos enfrentamos diariamente en las prácticas médicas, los que curamos como los que quieren ser curados. A quien no le pasó alguna vez en su consultorio que un paciente le pregunte: _Doctor,¿de que te reís? Coincidentemente Angel mi primer camino fué ser psicoanalista y por favor no me llamen "Licenciado"... Tal vez como señalé alguna vez, respondo perfectamente al viejo chiste según el cual: "Un psicoanalista es un médico judío que le tiene miedo a la sangre". Gracias por dibujarme una sonrisa en este día Gris. Un abrazo.
16 Septiembre 2007 - 15:04
Angel
Verdad que esto suele pasar, Betina. Deambulando por consultorios, guardias, pasillos, salas de espera y por sobre toda las cosas, muchos cafés entre profesionales compartimos vivencias... Y en las guardias tranquilas mucho mas que eso.... Un bezote.
16 Septiembre 2007 - 15:49
Angel
Ruby:Gracias a vos por dejarme tu comentario... Yo tengo un estílo muy personal de contar las historias. Si consigo que el, lector, disfrute de mis historias tanto como yo escribiéndolas. Puedo decir:Misión cumplida... Un abrazo.
16 Septiembre 2007 - 16:06
Dolores
Muchas veces, nuestros cuerpos padecen un impedimento para el goce pleno del sexo. El sobrepeso, las diferencias de talla entre los amantes, y la falta de flexibilidad pueden estropear hasta el encuentro más deseado. Creo que esta postura"el salto del tigre" no es la mas adecuada para alguien de esa edad por sus riesgos. hay que tener en cuenta que disminuye la agilidad,la coordinación y por sobre todo "la estabilidad". Un abrazo, Angel
17 Septiembre 2007 - 00:47
Enviar un emailAnamar
Querida compañera de blog: me has sacado lágrimas de lo que me he reído con la historia de "la tigresa" entradita en años intentando tales proezas sexuales e imaginando la incomodidad de su pareja para echar el cuento en el hospital. Hace algunos años, cuando trabajaba para la revista dominical de un diario venezolano, me tocó traducir un artículo entre serio y divertido sobre "accidentes sexuales", esos que van más allá de que se rompa el profiláctico en plena faena. En él mencionaban cabezazos contra mesas de noche, destrozos de camas, calambres en boca y extremidades, volcamientos de muebles, juguetitos "extraviados" y pare usted de contar, pero ni una palabra del "Salto del tigre". Bueno, habrá que anotarlo en la categoría "Riesgos no ocupacionales". Cariños.
17 Septiembre 2007 - 06:54
Angel
Anamar...gracias por pasarte por este "salto"... jajajjajajjajaj ¿sabes?me entraron "ganitas" de practicarlo.... jajjajajaja pero deseo que el resultado sea otro.... Besos...
17 Septiembre 2007 - 12:35
R.O.G.C.S.M.
Tanto buscarte y por aquí estabas...imposible confundirte"colega" siempre supimos del arte que tenías en tus "manos" y aquí está reflejado. "El negro" certifìca que estamos en presencia de la misma persona. Llegamos invitados y aquí nos quedamos haciendote "el aguante"....jajjajaja Besos y tené cuidado "con lo que contás" que no sea Causas de separación para màs de "uno"juasssssssssssss no reveles identidad "maja" Please ROBER.OLGUI.GUSTI.CARL.SILVI.MAR. la sensualidad es" hermanita" de la sexualidad...y en tu caso son "gemelas" y que GEMELAS...jajjajajaja MUAKKKKKKKKKSSSSSSSSSSSSSS ROBER
17 Septiembre 2007 - 16:21
Enviar un emailSilvia Bonasi
¡Ay, Dios mío! ¡Cómo me he reído con este post! ¡Mirá que sos ocurrente para contar la cosas! Te cuento que una vez me pasó, como dice Anamar, ponerme demasiado efusiva... y casi me desnuco con la punta de una mesa de luz, pero no fue tan grave como quedar grogi en el suelo por estamparme contra una pared ¡Ay, pobre mujer! ¿Habrá vuelto a intentarlo? Besotes, corazón, de tu compañera y amiga, Silvia.
17 Septiembre 2007 - 18:45
Angel
Hola!! bienvenidos a mis relatos eróticos"compartidos"Si, si... ya... ya lo sé.......Shhhhhh tranquilitos y poco a poco... que despues les da el infarto y ¿quien se para a ver este blog? xDDD Y al que no le guste "mis relatos" seguro que se depila las piernas con pinzas! xDDDDDD jjajajaja o se siente IDENTIFICADO. Por las dudas preparen " unas inyecciones de ampicilina =) "Dolorosas pero efectivas ;)jajjajja Los quiero mucho... Y no se me distraigan mucho por estos lares que despúes llegan las SANCIONES.. JUASSSSSSSSSSSSSS
17 Septiembre 2007 - 20:26
Ángel
Silvi...jajjajjajajaj es que todos los que somos efusivos siempre tenemos historias para compartir y reirnos "pre y post caida" Un tropezón no es caída pero en este caso en particular..QUE TROPEZON.... ¿INTENTARLO NUEVAMENTE A SU EDAD??? Entraría al libro de los guiness JAJJAJAJA Un bezote relleno de Chocolate.
18 Septiembre 2007 - 14:30
Rodri
Mujer, mujer me quedo (sin palabras) cada vez que leo un relato tuyo... En este caso en particular admiro tu "frescura"... Un beso . Gracias (simplemente por ser como sos).¿serás de este planeta?
23 Septiembre 2007 - 19:12
Ru
Angel creo que acá podés incluir este salto.. ajjajajjajajajajjajajajajajajajajajjajajajajajajjajaajajajjajjaajjajja http://www.youtube.com/watch?v=g69qHJrz0YI&mode=related&search= Un abrazo y no pierdas ese humor... Ru
06 Noviembre 2007 - 13:28
José
El "salto del tigre,"creo que es algo más folklórico y poco veraz. Tiene muchos riesgos, desde aterrizar lejos de ella o de el. Rebotar en la cama, hasta tratar de lograr la penetración y sufrir una fractura en los cuerpos cavernosos... Sería peor.. Me parece que el "salto del tigre" es una peripecia que vive en los chistes colorados/rojos de "Pepito," "Pedro Andimales," "los Atlantes" o del "Sr. Patiño". Conste, estos nombres no son verídicos, cualquier semejanza es sólo casualidad... Me causó mucha gracia Angel, oye por la dudas no lo practiques nunca... Te puedes romper "una alita".--- Me gustas... Un beso afectuoso. Dr. José R. Lizam Del Salvador Psiquiatra
06 Noviembre 2007 - 16:42
Enviar un emailAngel
Gracias por pasar este salto del tigre... Gracias por tu consejo, amigo lo tendré en cuenta por lo de"las alitas"...jajjaa Les dejo un regalito: http://www.youtube.com/watch?v=qxN3TSz9Tws Un beso. Angel
23 Mayo 2008 - 12:55
La Banda
jajjajajjajajjajajajajajjajaja juassssssssssssssssssssssssssssss joooooooooooooooooooooooooooooo jusssssssssssssssssssssssssssssssss El Salto del Tigre no es recomendable para personas de la tercera edad... Cheeee terminó en silla de ruedas... jajajjajajaja IDOLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA Nos pi....mosssssssssssssssss de la risa Te queremossssssssssss Si sabrás de saltos de tigre vos...jajjaja La Banda

Tamaño de letra
Sindicación
Publicaciones
Publicidad
 
 
Categorías
Enlaces