Que me las prometía yo felices, después de tres cenas y sus correspondientes D.O. (miércoles Ribera del Duero, Jueves La Mancha, Viernes Utiel Requena) y venga a cháchara-terapia con mi amigo Paco cuando, ole mis consejos, la novia de Paco le llama para decirle que está arrepentida, que le quiere y que quiere volver con él.
Venga, Paco, a por el Cava Gramona III Lustros que tengo guardado para ocasiones especiales. Pero, claro, qué tontería, si te vas a reconciliar, lo lógico es que te de el Cava a ti y riegues con él los pechitos jóvenes y turgentes de tu re-novia. No, me dice Paco, que ella prefiere hoy quedar con sus amigas.
¿Desechar un III Lustros por unas amigas? Me suena raro. Muy raro. O peor, me suena familiar, demasiado familiar. Conocido. Como un regusto amargo. Todo me cuadra, qué cosas. Qué mierda, me cuadra demasiado.
–Paco… ¿y no será que tu novia catorce años menor que tú, se ha echado un rollete?
Paco me mira mal. Mezcla de odio y desprecio.
–Oye, Amanda, que no todos somos infieles como tu Cristóbal.
Pienso que mi Cristóbal no es infiel, es que yo le tiento. Y nos pimplamos el Gramona a la salud de todas las reconciliaciones de este planeta.
Por la mañana es Sonia quien me despierta. Son las nueve. No son horas para un sábado. Pero no se lo digo. Si llama a esas horas y en sábado, algo estará pasando.
–Amanda, Amanda, ¡Amandaaaaaaaaaaaa!
–Niña, no me grites que tengo resaca.
–Amanda, que ayer vi a la re-novia.
–¿A la de Paco?
–Que sí, que me la encontré dando un paseo por la noche.
–Pues yo me metí un D.O. Utiel Requena y un Gramona.
–Calla, jodida, que estoy fatal.
–¿También tienes resaca?

–No, que a la re-novia la vi comiéndose la boca de otro tío.
–No jodas. ¿Era ella?
–Sí. Me vio. Puso cara de “Joder la acabo de fastidiar”
–La muy jodida. Y yo gastando un III Lustros por su feliz vida futura con Paco. La justicia no existe.
–¿Cómo se lo cuento?
–¿El qué?
–Lo del beso y el tío calvito y moreno.
–Pero, ¿y para qué vas a contárselo? Ayer estaba feliz y convencido de que nadie en este mundo es infiel a parte de Cristóbal. Que por cierto, infiel no es que sea, sólo que yo le tiento.
–Calla, coño, no digas tonterías.
–Eh eh eh. Lo digo en serio: yo le tiento.
–Hablo de lo de no contárselo. Es nuestro amigo, tiene que saber la verdad.
–¿Y qué vas a conseguir con ello? Si ella ha vuelto a sus brazos y él es feliz, ¿qué más da si se lía con el primo del quinto?
–Pues porque le está engañando.
Y aquí que nos tiramos una hora debatiendo acerca de si es mejor saberlo, no saberlo, vivir feliz en el engaño o desgraciado en la verdad. Si somos o no somos verdugos de relaciones que no son las nuestras. Si sabemos a ciencia cierta que es lo mejor para los que queremos. Si el dolor que vamos a provocar siempre será menor que la felicidad mentirosa del infiel.
Como no nos pusimos de acuerdo, le pedí que ella tomara la decisión que su mente, su cuerpo (andaba la mujer con diarrea mental y física desde el descubrimiento), y sus emociones le pidiera.
La moralidad y ética de cada uno es de cada uno, yo sólo podía confrontarla a la evidencia de que decidiera lo que decidiera, nada le garantizaba lo mejor para su amigo, porque no conocemos qué nos depara el futuro, y quizás, incluso, mi amigo Paco enviara a tomar por saco a su renovia en breve tiempo preso del desamor, sin dolor y sin llantos desconsolados.
Ella se lo contó en la segunda copa de la sobremesa. Yo había salido huyendo de allí, no presa del pánico, qué va, presa de la incomodidad de tener presente a mi hija con ellos y optar por una conversación adulta desprovista de críos que, ya en su momento, entenderán muchas cosas acerca de lo que es ser fiel y lo fácil que es dejar de serlo.
Por si acaso, unos minutos antes, cuando Sonia me dijo que le dejara a solas con él para contárselo, le dije que se sintiera muy tranquila si algún día le sucedía lo mismo referido a mí y a un hombre del que estuviera convencida es fiel y es a quien amo: yo no quiero saberlo.
Así que Sonia anotó. Conmigo callará.
Y mientras a Paco se le hundía el mundo por segunda vez en una semana, yo me fui a comprar una caja de seis botellas D.O. Somontano. Mi intuición y mi experiencia me dicen que las vamos a necesitar...
Foto: "Copuple Dominó eux.." Cortesía & © by Dominique Lefort