Working nine to five
What a way to make a living
“Nine to Five”, Dolly Parton
A mitad de la tarde suena el teléfono de mi oficina y contesto. Eres tú quien llama:
–¿Crees que podrías venir a recogerme después del trabajo? –me preguntas.
–Claro, amor –te respondo.
–¿Te bajarías unos minutos y entrarías a mi oficina? –vuelves a preguntar.
–Sí –respondo de nuevo y, como soy tan curiosa, no puedo evitar preguntarte–: ¿Sucede algo?
–Es que limpié y organicé el escritorio y quiero que lo veas.
–¿Por fin? ¡No lo puedo creer! –digo con una sonora carcajada.
–Sí, incluso instalé una pequeña destructora de papeles y me deshice de no sé cuántas cosas.
–¡Increíble! Tengo que verlo con mis propios ojos.
–Sí, por eso te estoy llamando, para que vengas a hacer la debida inspección.
–Yo estaba pensando más bien en celebrarlo –agrego con una risita traviesa.
–¿En celebrarlo? –preguntas sorprendido–: ¿Se te ocurre alguna manera?
–Mmmm… Cierto que se me ocurre.
–Bueno, te espero.

Al final del día, ya predispuesta, encaramada sobre tu escritorio y con algo más que mis zapatos de tacón, me detengo un instante para preguntarte:
–¿Te parece que es una buena forma de celebrarlo?
–¡Estupenda, me parece estupenda! –me dices sonriendo. –Creo que de ahora en adelante organizaré mi escritorio con más frecuencia.
–Mejor déjalo despejado –te sugiero entre risas–: Te prometo que vengo todas las semanas a inspeccionarlo.
Foto: Cortesía & © by Gabriele Rigon