Colección Voyeur

Viernes 19 de Octubre de 2007
Despertar

Me llaman a las cinco de la tarde.
–Tienes billete para mañana.
–¿Billete? ¿Mañana? ¿Para? ¿Ante, cabo, con, desde? –Ah, no, que estas son las preposiciones–. No quiero.
–Pero tienes que ir.
–Pues no quiero.
–Pues vas, que para eso te pago.
–Pues yo quiero que me pagues pero no quiero ir.
–Pues irás sin querer ir.
–Vale, tú ganas, eres el jefe... ¿Qué ciudad dijiste?
Es por tirar de chorbo agenda: ¿Álex? No, come con las patatas fritas con las manos. ¿Mario? Ni de coña, la última vez pidió coca cola para cenar. ¿Qué tal si llamo a Ernesto? No, no. Aun recuerdo cómo se empeñó en hacer el salto del tigre desde un armario empotrado. Bah, vaya mierda chorbo agenda tengo.
Llamaré al tío ese del blog vecino. Me manda mails diciéndome que quiere saber la verdad acerca de mi talla de sujetador. Llevo mucho sin llevarme bocado a la boca, tengo ganas de marcha, de hombre, de risas, de vino caro y de cena improvisada.
El blog vecino dice que vale, que me saca a cenar a cambio de mis sujetadores. Le digo que si pide el vino adecuado, le regalo la colección entera de La Perla. Me dice que llegará tarde porque se va a hacer un curso de cata de vinos urgente.
Quedamos a las nueve de la noche, en un pequeño restaurante con aromas de azafrán y setas de otoño. Es mono. Pequeñito. Pero mono. El blog vecino, no el restaurante.
Charlamos de gilipolleces. En los entrantes, trabajo. En el plato principal, blogs. En el postre, tamaños de pollas y tetas. Si es que el jodido escogió bien el vino, ¡qué le vamos a hacer!
Me pregunta si puede darme el helado de menta regado con chocolate caliente. Bueno, vale. Alza la cucharilla, la rellena lentamente de esa mezcla perfecta de verde y marrón oscuro, casi negro. Avanza su cuerpo menudo sobre la mesa. Coloca la cuchara en mi boca. Espera, dice, lento, hazlo lento. Saboreo la tentación hecha comida, primero con los labios. Me recreo, espero a que el sabor inunde mi lengua. Me estremece el frío roto con el calor de sus ojos clavados en mi escote. (Bésame, joder).
Pasa su lengua perfecta por la mezcla aun en la comisura de mis labios. Luego sigue un poquito más adentro, rozando con su saliva la mía. Y me atrapa entre sus labios.
–Vámonos.
No había deseado tanto encontrar un taxi en mi vida. Una vez en él le pregunto si me desea.
–¿Me deseas?
–Como nunca he deseado a nadie.
–Mentiroso. Me gusta cuando me mientes así, porque tus ojos delatan que tú mismo te lo crees.
Me besa en el taxi, tan largo y tan húmedo que de pronto quiero que el taxi no llegue nunca. Parece que no hay mundo más allá de este sonido de labios apasionados.
–Eres preciosa –Lo dice mientras me acaricia el cabello. Como preámbulo de otro beso. Todo se reduce a eso: sus palabras que me hacen temblar y sus besos que me hacen vibrar. En su casa, parece que no hay tiempo para llegar. Lento, lento. Como el helado deshaciéndose en mi boca. Abre la puerta.
–¿Sabes cuánto deseo follarte, Amanda?
–¿Tanto como yo a ti?

La noche se abre a los susurros de sus expertos labios sobre mi cuerpo, sobre mis pechos, sobre mi sexo. La quebramos con mis orgasmos ahogados en su boca y en su polla, que me inunda de su placer. Es pura conexión, pura química, pura pasión.
Agotados. Finalizados. Acabados. El sueño nos vence.
–¿Sabes? –me dice–, quiero dormir para que vuele el tiempo y poder despertar de nuevo a tu lado para volver a hacerte el amor.
–Duerme –le digo–, yo te espero.
La mañana se vuelve salvaje, inaudita, única. No nos importa joder la madrugada a los vecinos con gritos de placer y de lujuria. Su boca sobre mi coño, su polla en mi boca.
Las ocho. Me voy, se supone he venido a trabajar.
–Te llamaré –me dice.
–No lo estropees, blog vecino, ha sido demasiado perfecto.
–Pero yo quiero volver a llamarte.
–Pero yo no quiero esperarte. Sólo quiero que vuelvan a unirse tus palabras, con tus besos y con mi entrega.
Me besa en el umbral de la puerta. Me dice “Adiós, pero te llamaré.” Sonrío.
Son las ocho y cuarto… y acabo de despertar de un sueño.

(Y no es en sentido figurado, cotillas. Es que esto, sólo ha sido un sueño.)

Foto: “Eros 2” (Imagen 47) Cortesía & © by Mario Vidor

 
Publicado por Amanda a las 05:00

Respuestas
19 Octubre 2007 - 08:40
Angel
Que ganas de continuar el sueño... Un beso Angel

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