Loco, loco, loco,
cuando anochezca en tu porteña soledad,
por la ribera de tu sábana vendré
con un poema y un trombón
a desvelarte el corazón.
“Balada para un loco”,Horacio Ferrer
Pasa y échale doble tranca a la puerta. Me parece estupendo que primero hayas colgado el cartelito de “No molestar”, porque de verdad no quiero que nada ni nadie nos interrumpa, moleste o distraiga.

Por unos días apartémonos del mundo allá fuera. Hagamos nuestro este espacio y este tiempo, totalmente perdidos en nosotros, entregados por completo, como amantes que ya no resistían estar separados y no veían la hora de encontrarse.
Acércate que deseo besarte largamente en los labios. Oler cada centímetro de tu cuerpo como una gatita curiosa. Palpar tu carne. Escuchar cómo gimes y suspiras. Acariciarte despacio. Verme en tus ojos.
Ven a perderte aquí entre mis pechos que te aguardan y desean. Recórreme con tu lengua voraz. Húndete en mí. Goza.
Déjame susurrarte al oído las ganas que tengo de cogerte, de tomar a “fosforito” entre mis labios y encenderlo con el calor de mi boca. Tómate la libertad de explorarme y conquistarme. Crece en mí. Derrámate.
Vamos revolcarnos en la cama si se nos antoja o caer al piso y rodar por él abrazados, sin poder separarnos, para amarnos en la habitación de este hotel, en el baño, en el balcón, donde se nos antoje. Invítame a subirme a ti para cabalgarte al galope. Olvidemos todos esos planes que hicimos y hagamos eso por lo que tanto esperamos.
Juguemos a desquitarnos de la separación. Dediquémonos a lo que tanto anhelamos.
A hacer el amor hasta la saciedad.
Foto: Cortesía & © by Sascha Hüttenhain