Cuando vuelvo a las rutinas que abrigan mi piel de momentos irrepetibles y únicos leo, vivo, huelo, palpo.
Retomo sueños, vanidades y deseos.
Recuerdo besos, sensaciones y ronroneos...
Quién diría
de los dos que aguanta menos.
Yo, quizá...
Porque no puedo. Y sola, cómoda, tranquila
toco, miro, relamo, pienso, recuerdo, retomo mis dedos y me dejo llevar por aquel deseo, y...
en mi mente sólo un pensamiento:
tú, de nuevo.
Foto: Cortesía & © by Pedro Nossol