¿Por qué los/a infieles no se separan y las/os amantes creen siempre que lo harán?
Parte 1: ¿Por qué los infieles no se separan?
A mi conocer profesional, personal y sexual (esto último no tiene nada que ver, pero siempre he creído que a la frase “es que yo soy de una manera en lo personal y de otra en lo profesional” le falta la coletilla “y otra más en lo sexual”), los infieles no se separan porque no quieren hacerlo.
Los motivos para elegir seguir casados en detrimento de volverse a casar con sus amantes, son variopintos pero similares en la esencia.
Infiel 1: “No me separo porque tampoco se está tan mal”.
Alias, el práctico.
Separarse, en el 90 por ciento de los casos es mucho peor que estar casado. Cuando llevas tiempo casado, tu vida sigue un patrón más o menos estable de casa, coche, niños, economías compartidas, compañía y situaciones sociales que desaparecen de un plumazo con el divorcio. Cámbiate de casa, prepárate a pelear, deja de ver a tus hijos diariamente, olvídate de ir acompañado a las bodas, escucha a tus padres decirte “¡Ays, hijo! ¿Adónde te llevará la vida ahora?” Regálale el coche a tu mujer y cómprate un bono bus, ahorra para la pensión compensatoria y la alimenticia.
Y ¿todo eso por una amante que, en cuanto sepa que te has separado, se convertirá en lo mismo que se ha convertido tu mujer? Bah, mejor una amante y me quito todos los problemas de encima.

Infiel 2: “No me separo porque no quiero hacer daño a mis hijos”.
Alias el megasensible.
Han visto a los hijos de sus amigos divorciados ponerse piercings en la lengua y en los pezones, emborracharse en el botellón de la esquina y ganarse tres expulsiones de tres colegios distintos. Todos los hijos de sus amigos divorciados van a terapia, y varios de ellos ya no hablan con sus padres.
Han visto en “El Diario de Patricia” a algunos padres llorando pidiendo a sus hijos que vuelvan a quererles. Y, ¿todo esto por follar más a menudo y tener cariñitos? Bah, mejor una amante y mantengo a mis hijos felices.
Infiel 3: “No me separo porque mi mujer no me lo perdonaría”.
Alias el cobarde.
Todas las veces en que se ha comentado la posibilidad de una separación, su mujer les ha amenazado con quitarles hasta los ojos, les han llamado “¡Cabrón hijo de puta como me entere yo de que estás con otra te corto la picha y se la doy de cenar al perro!” Y si ella se pone así sólo porque han mencionado que las cosas no son como antes, imagina la reacción si le dicen que se van con otra.
Y ¿todo eso por una amante que se pone igual de histérica cuando le dicen que esa noche no pueden escaparse? Bah, mejor tener una amante y mantener la polla intacta.
Infiel 4: “No me separo porque a mi mujer la quiero”.
Alias el se puede amar a dos mujeres al mismo tiempo.
Cuando su esposa les prepara una cena y les pide sexo una vez al mes, se les cae la baba, cuando les habla de otra cosa que no sean potitos y pañales, se derriten, cuando se van de viaje solos y follan dos veces al día, se sienten los más afortunados del mundo. Y, ¿perder todo eso porque una amante hace todas esas cosas pero mucho más a menudo?
Bah, mejor tener a ambas y estoy más que servido.
Infiel 5: “No me separo porque … pues no tengo ni idea.”
Alias el indeciso.
“Hoy sí me separo, pero no, porque no lo tengo claro, pero sí, porque quiero hacerlo, pero se lo digo hoy, pero hoy no mejor mañana, bueno, espero a que pase la comunión de la niña y me separo, Bueno, ya puestos, mejor a la boda de la niña. Coño, ahora no es buen momento porque la niña bautiza al nieto”.
¿Y tanto comerse la cabeza por una amante?
Bah, mejor amante y esposa y lo de separarme lo hablamos después de follar.
En resumen, el infiel no se separa porque no quiere hacerlo, y cuando lo hace es, en realidad, porque ni es un cobarde, ni un hipersensible, ni práctico, ni cree que se pueda amar a dos mujeres al mismo tiempo, ni está indeciso.
Si se separa es porque no puede soportarlo más y además, es un poco idiota: no sabe lo que le espera…
Foto: Cortesía & © by Michael Avran