Deleite incomparable.
Cualquier beso robado a los sentidos quisiera darle forma, pero jamás podría ser copado por el palpitar suave y caliente de tu piel en mi boca.
Orgullo de una dama, sedienta hasta los tuétanos sensibles e indelebles de tus huesos, adoro tus palabras.
Tu lengua haciendo círculos convexos, que chocan con los míos, sorbiendo el elixir de las leyendas. Riendo y disfrutando hasta saciarnos, y aún así no hay meta que logremos alcanzar.
Tú siempre quieres más, yo siempre quiero más.
Movernos entre sábanas gastadas, la seda de tus piernas, el baile de tus dedos, mis ojos como antorchas iluminando delirios y lamiendo como si todo acabara en un segundo eterno.

Así es como te veo: mi objeto, mi beso, mi fiebre, mi deseo, mi alegría y mi sueño, mi presente... y un futuro nada incierto, poblado por los sitios donde estamos, regado de ilusiones que gozamos, desterradas las falsedades del camino que no llegan, no pueden, no alcanzan a sentir como te siento.
No saben de sentir como me sientes.
Ausentes ya de brisas vespertinas... devórame la vida, ámame hasta que muera, dormida, como Diosa, Dama, Puta, Mujer, Diva... y siempre Amiga.
Foto: Cortesía & © by Thomas Kierst