Like a flower waiting to bloom
Like a lightbulb in a dark room
I'm just sitting here waiting for you
To come home and turn me on.
Turn Me On, Norah Jones
Anticipando tu llegada, me he sentado a esperarte ante la pequeña mesa de la cocina. Consciente de lo que te gusta, me he despojado de toda la ropa. Sin embargo, estoy segura de que no será mi desnudez lo que capte tu atención. Sé que tu mirada se dirigirá hacia la única parte de mi cuerpo que permanece cubierta y se quedará allí, pegada como las abejas a la miel.
Tras observarme embelesado un par de minutos, te acercarás a mí como si te movieras en cámara lenta, calculando cada paso que des. Podré escuchar tu corazón palpitando cada vez más rápido mientras cruzas la habitación e imagino que tú oirás el mío tratando de seguir el ritmo que marcan tus latidos. Cerraré los ojos para concentrarme en el calor que emana de tu cuerpo, me llega en oleadas y poco a poco me envuelve. Inspiraré con fuerza, permitiendo que tu olor invada mi nariz y me alborote los sentidos.
Bajarás la cabeza para posar tus labios en los míos y besarme como me gusta: muy despacio, abriendo mi boca con tu lengua, aumentando la presión a medida que sientes mi deseo incrementarse. Suspiraré y en ese momento te detendrás. Abriré los ojos y nos miraremos fijamente. En un susurro me pedirás que me ponga de pie y lo haré de inmediato.

Me darás la mano para ayudarme a subir a la mesa, convertida en pedestal, y una vez que yo esté arriba comenzarás tu largo y detallado ritual de adoración. Te sentarás para quedar a la altura del blanco de tus deseos. Con una reverencia cercana a la devoción contemplarás mis pies aún cubiertos, mientras acaricias tu entrepierna. Llegado el momento abrirás tu pantalón para luego adelantar una mano y proceder a quitarme primero un zapato y luego el otro. Tocarás el cuero suave y los altos tacones, sobándolos una y otra vez. Pasarás un dedo para hacerlos rechinar y yo me estremeceré de manera involuntaria. Los olerás con fruición, metiendo tu nariz dentro de ellos.
Temblando acercarás tu cara a mis pies descalzos sin dejar ni por un instante de manipular tu sexo. Tus labios húmedos regarán estelas de saliva por donde los vas pasando y yo sentiré el calor subiendo a toda velocidad por mis piernas, para ir a concentrarse en mi vagina, que pareciera estar a punto de explotar. Serpenteará tu lengua entre mis dedos y la sensación se replicará a lo largo de mi columna vertebral.
Percibiré el roce de tu glande entre mis arcos, retirándose y regresando en un movimiento continuo. Embestirás hasta que un gemido ronco anuncie el chorro que ofrendarás al objeto de tu adoración y me uniré a ti en el estallido.
Sí, ahora mismo oigo la llave girar en la cerradura…
Foto: Cortesía & © by Pete Scheisshaid