Apreso mi mano entre los muslos, me ofrezco sintiendo que solo soy carne trémula, a una caricia intensa, a un deslizar de ardientes licores que me envuelven, a dedos que hurgan facilitando el camino a la entrada de mi lado furtivo en el que se abre la flor que expira nácar líquido.
Tu boca golosa busca esos dedos...

Me gusta ser onanista, a veces, cuando compartimos lecho, porque sé que te complace mirarme igual que a mí me cautiva ver tu boca sensualmente entreabierta, la espalda arqueada hacia atrás...
Y leer en tus ojos el deseo de poseerme...
Aún a sabiendas de que nunca dejare de ser yo para ser tuya.
Foto: Cortesía & © by Katia Pol
Con solo abrir la puerta, entras y ya lo sabes dónde colocarás tu abrigo dónde me encontrarás postrada, ansiosa de abrazarte.
Ya te conoces todos y cada uno de los rincones y meditas la entrega y no improvisas nada.
Y sabes que mis piernas se imantan a las tuyas me enroscas a tu cuerpo y no me sueltas nunca.
Compruebas (como siempre) adónde irán mis besos, cómo muevo mi lengua, cómo acaricio, mojo, lamo.
Hasta cómo mis ojos repasan tus pupilas.
Ya sabes cada guiño, has estudiado mucho.
De noches desvelado.
De tardes en mi cama.
Pero, te advierto hoy que borres la memoria y la dejes en blanco

Que sin pedir permiso me tomé la libertad de probar... y hoy serás tú quien no sabrá.
Foto: Cortesía & © by Rudi Mentär
(Este es un caso real, literalizado, que cuenta con el permiso de la persona afectada.)
Natalia llegó a mi consulta con una sonrisa. No es lo habitual. Generalmente en una primera visita, los pacientes entran rotos, en una mezcolanza de emociones que van desde la desconfianza (“¿Un psicólogo realmente es la solución?”), el temor (“¿Tendré que contárselo todo?”) y la tristeza propia de mi especialidad (que son los trastornos del estado de ánimo.)
Pero ella me plantó... [continúa]
Sin tu mirada yo soy como fogón
que sin leña no se atiza.
Mi llano, el amor y tú, Reyna Lucero
Vuelve a enviarme un mensaje al celular preguntando: “¿Qué haces esta noche?”, para responderte de nuevo: “Encontrarme contigo, perderme en ti” o cualquier otra salida que se me ocurra.
Vuelve a levantarte de tu butaca, cruza el piano bar envuelto en la penumbra y ven a mi encuentro para que nos abracemos por primera vez después de... [continúa]
Mi piel de mujer, marcada con la
cálida humedad de tus besos...
Así te espero, con estas marcas que son las únicas que tengo en la piel, en una espera que no desespera...
Te
espero
como la mujer sensual que soy y me siento. Como hembra en celo.
Sé que te gusta imaginarme desnuda en la playa, mi piel expuesta para recorrerla con tus ojos, deslizando tus manos por cada tramo de mi cuerpo, dejando huellas de lujuria para después besar cada... [continúa]
Recuerdo habértelo dicho con palabras en noches como ésas en las que aparece, brillante y enigmática, como una moneda de plata sobre un telón de sombras.
También recuerdo haberlo escrito en un libro único, solo para tus ojos.
La luna llena es mágica y tiene la peculiaridad que propone, apremia, instiga, estimula, incita, motiva, excita, invita y nos provoca a cometer cualquier desatino.

Y si el cielo nocturno en el que aparece la luna llena se refleja en el mar, nos desafía a la insensatez.
Dime, mujer, que no es cierto...
Foto: Cortesía & © by Nata
Me invadían emociones encontradas. Había pasado la noche inquieta, discreta, ensoñada, enamorada, perdida, temerosa. Todo se fundía en un único instante, aquel en el que, por fin, dos meses más tarde, íbamos a encontrarnos pupila contra pupila o labio contra labio o palabras contra palabras. Eran las seis de la tarde. Estaba cansada y vestía un simple conjunto negro, botas altas, paraguas por si acaso, mucho maquillaje, demasiado pintalabios, un cigarrillo en un espacio prohibido. Y todo... [continúa]
(razón perdida entre las sábanas)
Llega a mis adentros viva tu voz, recorriéndome toda, deslizándose dentro de mí, como se deslizaría tu lengua por mi espalda, haciéndome temblar, mientras me invita seductora a acariciar los rincones aprendidos de memoria.

Salvaje necesidad que crece, espiral que embriaga mis sentidos.
Perdida en la lascivia de susurros,... [continúa]
Eran de dos, también, pero quedó sin nada.
De besos sobre el banco de la cocina helada.
Eran de dos los guisos, las lenguas por la espalda.
Pero quedaron presos en la alcoba.
Armada y desposeída ya de luces, esperando tras el quicio de la puerta un latido, el olor de sus pasos, el aroma de sus piernas.
El temor del encuentro dejó paso por fin a la escalera del trepar por sus cuerpos.

Libres ya de ataduras sólo abrazos.
Ya no quedaron líneas mal escritas, ya no pasaron ratos entre ruinas de amor y desamor, sólo llegaron y locos por rebanar hasta los huesos y así....
Así soñaba y volaban mis pensamientos a ti.
Foto: Cortesía & © by Bob Giorgi
Nieta de “La Perichona” –Ana Perichon–, que fuera amante del virrey Liniers, Camila O´Gorman nació en 1828 y fue la hija menor de Adolfo O'Gorman y Périchon de Vandeuil, y de Juaquina Ximénez y Pinto. A los veinte años, era una joven de la sociedad porteña más encumbrada, de fuerte personalidad y –como la mayoría de las jóvenes de su edad–, devota, por lo que frecuentaba la Iglesia del Socorro, en las actuales calles Suipacha y Juncal, para asistir a misa. Allí... [continúa]
The rhythm of this trembling heart
is beating like a drum.
It beats for you, it bleeds for you.
Love Song for a Vampire, Annie Lenox
En diciembre de ese año viajé a California a pasar la Navidad con Steve y al conocer a su familia entendí muchas de las rarezas de mi adorable vampiro. Ya que es justo reconocer que si él estaba chiflado, sus parientes más cercanos estaban locos de atar.
Comenzando por sus... [continúa]
Si te has preguntado alguna vez con qué sueñan los ángeles quizás pueda darte una respuesta que estará reposando en las letras quietas de algún poema enamorado. Sueñan en colores iridiscentes que se forman en las nubes plateadas y en los más intensos, los que tienen la incandescencia del sol rojo del amanecer, la de los deseos anhelados.
Sueñan con la sonrisa de un niño, con una caricia, con acompañar a aquellos a quienes vinieron a cuidar en cada instante a lo largo de su vida.
... [continúa]
¿Te había escrito antes acerca de tus ojos? Creo que sí. Pero no en exclusiva.
Cuando te miro a los ojos, doy por cierto que los ojos son el espejo del alma.
Esos ojos verdes tuyos.
Chispeantes como el titilar de las estrellas en medio de la noche.
Profundos como ese mar que hoy miras desde la ventana de ese lugar en el mundo que la vida te ha regalado.
Empañados cuando la tristeza amenaza con romperte el corazón.
Brillantes cuando despliegas toda tu alegría de... [continúa]
Creo que ayer Cristóbal tomó una sobredosis de Viagra.

(Pido, por tanto, comprensión ante breve tan capítulo.)
Foto: Cortesía & © by Pedro Nossol
Cúmulo de instintos que emergen, se mezclan, devoran, ansían, hieren…
Opio del cuerpo y para el cuerpo, violencia de lenguas que buscan la humedad entre mis piernas, recovecos del alma, debilidades…
Trafico de sentimientos, desmesura…
Dunas fértiles clamando el ansia de una embestida a la que aspiran y que no llega…
Ninfómana gata que recorre con el propósito de la conquista cada centímetro de piel para satisfacerse, gula de tu sexo caliente, uñas que gravan en tu espalda la... [continúa]
Adornando mi cuerpo con fantasía inmensa, esperando tus besos saboreándome...
Me miro en el espejo, las muecas son intensas, espero tu reflejo en el mar de mi piel.

Y llegas, distraído, envuelto en una nube de recuerdos.
Y en la misma puerta tu fantasía vuela a ti, y te desnuda: lento.
Poco a poco me voy apoderando de tu piel: y me relamo, y te beso, y como todo lo que tienes a comer, y te miro, y te sonrío, y tu mente vuela entonces...
Fantasía...
No digas nada.
Las dudas se van.
Todo cambia.
Disfruta.
Ama.
Tu fantasía también es mía.
Foto: Cortesía & © by Oleg Kosirev
Y fue entonces cuando estreché con usted la amistad que me honra.
Usted vivía muy cerca de mi casa y hablábamos con mucha frecuencia.
No ignoro, Sarmiento, que el motivo principal
de su frecuentación a mi hogar era mi hija Aurelia.
Como yo, ella había casado con un primo,
pero su matrimonio fue corto y desdichado;
al volver al hogar paterno yo gané
una colaboradora insustituible.
Sarmiento y sus Fantasmas, Felix Luna
[continúa]
Tu boca viene a mí, sólo tu boca.
Viene volando,
libélula de sangre, llamarada
que enciende ésta, mi noche de ceniza.
“De círculo y ceniza”, Piedad Bonett
Sin duda alguna Steve ha sido el amante más extravagante que he tenido y ¡miren que me he liado con tantos tipos extraños que tengo mi galería personal de rarezas y curiosidades! Pero sobre éste en particular baste decir que estaba convencido de ser un vampiro y se comportaba, vivía... [continúa]
En un beso, sabrás todo lo que he callado...
Pablo Neruda
Tus besos tiernos, dulces, apasionados, apremiantes, húmedos, lascivos y también, balsámicos.
Sí, así son, sedativos. Restañan heridas y calman el dolor. En dosis justas y con un prospecto que has escrito durante toda tu vida, yo disfruto de ellos y los acepto todos juntos sin temor a contraindicaciones.
Siento cómo me refrescan después que una lagrima de emoción rueda por mi mejilla. Cómo me... [continúa]
Mañana estarás ahí, frente a ese mar que necesitas, de tanto en tanto, para recobrar tus fuerzas y darle sosiego a tu cuerpo y a tu alma.
Cuando amanezca, mañana, podrás ver aparecer el sol, al principio un sutil destello que rompe la oscuridad del cielo en la alborada y luego un disco incandescente que parece emerger de las aguas como anuncio del nuevo día.
Allí, desde tu ventana, mientras tomas tu primera taza de café quizás la sola presencia de su inmensidad del color de tus ojos... [continúa]
Como suele ser habitual en mí, ya estoy acojonada con esto que estoy sintiendo por ese que ha aparecido por mi vida y he decidido que me voy un rato a ligar con otros, que así me sube un poco la autoestima y de paso hacemos unas guarraditas que nunca vienen mal.
Me planto frente a mi PC (hace unos años me hubiera plantado frente a la puerta de entrada de la discoteca) y pienso en darme una vuelta por algunas de mis ya archiconocidas páginas de citas y contactos.
Ya he contado alguna... [continúa]
Me derrito con delicia en ti al traspasar nuestras pieles las barreras del paraíso hecho carne. Me fundo en ti cuando tus ojos me transmiten la tibieza eterna de una primavera reinventada entre bocas ansiosas y muslos que estallan de júbilo al rozarse.
Late afrodisíaca mi esencia al percibirte bajo mi cuerpo, percibo el rocío dulce deslizándose en mi entrepierna.

Huelen a ti mi cuerpo y la almohada, la penumbra del cuarto conserva el aroma de la concupiscencia y aun siento el calor que dejaste derramado entre los resquicios de mis paredes.
Deseo omnipresente que no deja soledad en los silencios…
Foto: Cortesía & © by Martin Kovalik
Entre las dulces flores de los sentimientos puros, limpios, las emociones, quedan a una parte las dudas, las decisiones, los destellos de pasadas ilusiones.
Allí quedan algunos besos, algunos, no siempre todos, los que dieron calor a los inviernos, sofoco a las heladas, caricias al verano.
Allí a veces renacen de cenizas, y vuelven a abrigar cual suave manta.

Y vuelven a besar como si fuera hoy, mueven el cuerpo, sollozan entre las lenguas calientes, y crecen, y vuelven, de nuevo a nacer.
Y siguen siendo dulces flores, y siguen saboreándose... como si fueran a durar algo más que un sólo instante.
Foto: Cortesía & © by Martin Kovalik
Te propongo algo: elige la opción A o B... ¡Anda, anímate!
Conversación A:
–Y tú, ¿por qué te casas?
–¿Yo? Porque estoy enamorado.
–Vaya, qué bonito, sí señor, ya no quedan chicos como tú.
Conversación A:
–Y tú, ¿por qué te casas?
–¿Yo? Porque estoy enamorado.
–¡Qué dices! No te cases joder, ¡espera a desenamorarte para casarte! ¿Estás loco o qué?
Si hiciésemos una encuesta, casi todo el mundo elegiría la opción A. Yo me... [continúa]
Desde tiempos inmemoriales los seres humanos hemos recurrido a las más diversas pócimas, a alimentos exóticos y a elixires con propiedades casi mágicas no sólo para aumentar las apetencias eróticas sino también para prolongarlas y en algunos casos incluso para recuperar la potencia sexual. Razón por la cual creo no equivocarme al afirmar que todos sabemos qué son los afrodisíacos y para qué sirven.
Sin embargo, quizás no muchos sepan que a veces los estímulos van más allá de lo que se... [continúa]
Esa mañana, escaparme de mi casa y convencer a mi ex marido de que me necesitaban en el hospital con urgencia, había sido una verdadera odisea y yo estaba dispuesta a correr cualquier riesgo con tal de encontrarme con ese nuevo cirujano con el cual teníamos pendiente por lo menos un asunto importante que debía arreglarse a solas y, a falta de lugar mejor, en el dormitorio de médicos y con la llave puesta y el pasador trabado, para evitar correr el riesgo que algún desprevenido nos... [continúa]
No conocen ni a su padre
cuando pierden el control,
Ni recuerdan que en el mundo hay niños.
Nos niegan a todos el pan y la sal.
Entre esos tipos y yo hay algo personal.
Algo personal, Joan Manuel Serrat.
Hace unos quince años, en mi primer trabajo en la redacción de una revista, tenía una compañera con la que no llegamos a la categoría de amigas. Apenas si cruzamos la barrera de... [continúa]
Los hombres aman como los orgasmos femeninos y tienen orgasmos como aman las mujeres.
Por lo general, los hombres tienen una manera de amar que se parece mucho al orgasmo femenino: les cuesta llegar, pero cuando llegan, se mantienen durante mucho más tiempo y el desamor no es especialmente espectacular.
En cambio sus orgasmos se parecen más al amor femenino: rápidos, breves, y con finales bruscos que les llevan al periodo refractario en un santiamén.
No deja de ser... [continúa]
Estimado Señor 2008:
A la recepción de la presente imagino estará usted enormemente atareado, acicalándose y vistiendo sus mejores galas, así que intentare ser breve.
Usted misterioso señor es la promesa de días venideros, de esperanzas, sueños y sonrisas que unas veces de forma imprevisible afloraran en nuestros labios y otras se quebraran tornándose sollozos. Tiempo viciado de pautas que desconozco e inciertas sendas por las que caminare…
No voy a pedirle nada, no se... [continúa]
Es un día mágico, único, místico, mítico.
Es un día fantástico...
Para brindar por los días que vendrán...

¡Chin, Chin!
Por nosotros
Foto: Cortesía & © by J. Luiro
Papá Noël es un capullo y después de haberme dejado por quinto año consecutivo sin el A3 que le pedí, ya no me fío ni de los Reyes Magos, así que te voy a pedir a ti mis deseos para este 2008 y sirva como primera petición este grito desesperado: ¡Quiero el puto A3, só rácano!
Pero por si te parece excesivo, te daré otras opciones:

Quiero que... [continúa]
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