Eran de dos, también, pero quedó sin nada.
De besos sobre el banco de la cocina helada.
Eran de dos los guisos, las lenguas por la espalda.
Pero quedaron presos en la alcoba.
Armada y desposeída ya de luces, esperando tras el quicio de la puerta un latido, el olor de sus pasos, el aroma de sus piernas.
El temor del encuentro dejó paso por fin a la escalera del trepar por sus cuerpos.

Libres ya de ataduras sólo abrazos.
Ya no quedaron líneas mal escritas, ya no pasaron ratos entre ruinas de amor y desamor, sólo llegaron y locos por rebanar hasta los huesos y así....
Así soñaba y volaban mis pensamientos a ti.
Foto: Cortesía & © by Bob Giorgi