Con solo abrir la puerta, entras y ya lo sabes dónde colocarás tu abrigo dónde me encontrarás postrada, ansiosa de abrazarte.
Ya te conoces todos y cada uno de los rincones y meditas la entrega y no improvisas nada.
Y sabes que mis piernas se imantan a las tuyas me enroscas a tu cuerpo y no me sueltas nunca.
Compruebas (como siempre) adónde irán mis besos, cómo muevo mi lengua, cómo acaricio, mojo, lamo.
Hasta cómo mis ojos repasan tus pupilas.
Ya sabes cada guiño, has estudiado mucho.
De noches desvelado.
De tardes en mi cama.
Pero, te advierto hoy que borres la memoria y la dejes en blanco

Que sin pedir permiso me tomé la libertad de probar... y hoy serás tú quien no sabrá.
Foto: Cortesía & © by Rudi Mentär